Alexandra Pérez (@desdemivoz) estudiaba Comunicación Social y estaba en «plena edad de fiesta y pachangueo». Se encontraba de vacaciones cuando un malestar recorrió su cuerpo durante un tiempo prudente como para acudir al hospital guiada, especialmente, por la dificultad respiratoria.
Allí, tras varias y pertinentes pruebas diagnósticas para identificar el origen de ese malestar, los médicos comunicaron a la familia de Alexandra Pérez la palabra que nadie quiere escuchar: cáncer, concretamente un rabdomiosarcoma en la región subglótica de la tráquea. Era una niña de 12 años de edad.
Ese tumor ocupaba alrededor del 90% de la tráquea, «por lo que me era difícil conseguir respirar y comer con normalidad», indica Pérez. Por ello, el otorrino decide como primer paso «realizarme una traqueotomía» para, posteriormente, comenzar «mis primeros ciclos de quimioterapia y radioterapia».
16 años de una vida laringectomizada
Fruto del efecto de la quimioterapia, el cáncer desaparece a las tres semanas de comenzar el tratamiento: «Me es retirada la cánula y el estoma cicatriza rápidamente», refleja Alexandra Pérez. Todo parecía que la «pesadilla» había terminado; sin embargo, sólo estaba a punto de comenzar.
A loa tres años, la enfermedad volvió a presentarse en la vida de esta joven. Lo volvió a superar. Y así hasta en cinco ocasiones, en la que el cáncer regresó en cuestión de meses y nunca más se quiso largar «de lo que era su hogar: mi laringe«, indica Alexandra. El tumor se encontraba en una fase bastante avanzada y con un comportamiento agresivo.
Por ello, los doctores abogaron por acometer la laringectomía total, es decir «un procedimiento quirúrgico en que se extrae la laringe o parte de esta», explica el Hospital Universitario Bellvitge. Esta noticia «me tomó por sorpresa, con mucho miedo y de entrada no quería aceptar«. Pero no quedó más remedio que mirar la vida de esa manera.
Ahora, 16 años después, Alexandra Pérez recuerda «el día en el que todo cambió, y en el que, sin saberlo todavía, empecé a convertirme en quien soy hoy» y la fecha en la que se sometió a una «laringectomía total a los 20 años» para comenzar a vivir «con una voz nueva que tuve que aprender a usar y a querer«.
Celebrando la ‘segunda vida’ que puede disfrutar con sus hijos, Alexandra manifiesta que «sin cuerdas vocales también se puede hablar» y agradece a cada persona que ha estado presente en este largo y complejo proceso de adaptación: «Perder algo es el final, a veces es justo el principio».
Aceptar una voz nueva
Alexandra Pérez soñaba con ser locutora de radio; la laringectomía podría haberle frustrado esa fantasía, pero no lo hizo: «Nunca abandoné mis estudios y he aprendido a utilizar mi voz esofágica, perdiendo el miedo y afrontando mi realidad», subraya esta joven.
Ahora, Pérez trata de divulgar una vida sin cuerdas vocales y laringectomizada desde más de quince años: «Soy una sobreviviente más con ganas de aportar mi experiencia y dar ánimos a los que estén pasando por una situación similar». Sin embargo, la aceptación inicial no fue un proceso sencillo.
«Pasaron años para que yo me dejara ver sin peluca; el miedo a la crítica, a la burla o la poca aceptación que me tenía a mí misma, me llevó a eso», reconoce. Sin embargo, la superación para afrontar la vida desde la palabra ‘cáncer’ ha impulsado a Alexandra Pérez a celebrar su 16 ‘cumpleaños’ de segunda vida laringectomizada.




