La inclusión comienza con el deseo de querer ser inclusivos. Y eso es, precisamente, lo que ha mostrado un grupo de futuras maestras, que han diseñado un juego del ‘UNO’ adaptado y accesible para la participación de niños con discapacidad visual.
Así lo ha explicado Lucía Machota (@lucialovesromeo), la madre de Romeo, un pequeño con discapacidad visual motivada por una enfermedad rara. De hecho, el diagnóstico de esta patología tardó varios años en oficializarse debido a la escasa prevalencia en pacientes.
A los escasos meses de nacer, los médicos comunicaron a los padres de Romeo que su hijo sufría complicaciones en la vista y que apenas podía ver. Cinco años más tarde se confirmó el por qué: una enfermedad ultra rara con muy pocos casos en el mundo. Desde entonces, Lucía reivindica la accesibilidad como eje neurálgico de la sociedad.
‘UNO’ accesible para niños con discapacidad
«Hoy quería contaros algo muy bonito». Así empieza Lucía la publicación de redes sociales en la que muestra cómo es el juego del ‘UNO’ que un grupo de «futuras maestras» le ha hecho llegar. Este popular pasatiempo cuenta con adaptaciones y medidas de accesibilidad para niños con discapacidad visual.
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La idea surge debido a que estas alumnas estaban cursando una asignatura centrada en la atención de personas con discapacidad visual «dentro de la mención de PT», indica la madre de Romeo. Así, se decantaron por diseñar un juego pensado para niños «que realmente lo hicieran útil».
El resultado, por tanto, ha sido adaptar el juego del ‘UNO’ para menores con discapacidad visual, promoviendo la accesibilidad, la inclusión y, especialmente, permitiendo su participación «Lo bonito no es solo el resultado, sino todo lo que hay detrás», ha destacado Lucía.
En esta línea, Machota ha recalcado el mérito de esas prometedoras maestras para «pensar en cómo hacer que un juego tan conocido sea accesible para niños con discapacidad visual». Y les ha agradecido este bonito gesto: «Gracias chicas por vuestro trabajo, por pensar en nosotros, por vuestro cariño y vuestras ganas«.
Con la emoción a flor de piel, Lucía también ha valorado que la inclusión «la inclusión empieza precisamente así: cuando alguien piensa en quienes normalmente no están incluidos en el diseño de las cosas». Y ese es el mejor detalle que han podido tener estas ‘maestras’ con niños con discapacidad visual.
Muchas horas de dedicación
Al ser un juego accesible, los pensamientos de estas jóvenes diseñadoras del ‘UNO’ han tenido que valorar todas las opciones y considerar todas las posibilidades para que el juego sea totalmente adaptado para el público al que va dirigido. Y sin contar con los recursos suficientes, han sido capaces de ingeniárselas.
Al destapar la caja, Lucía ha subrayado que el diseño del juego tiene «mucho trabajo y muchas horas de dedicación«, poniendo en valor a este grupo de maestras. También «tiene mucha intención, y a mí esto me llena el corazón», ha asegurado.
Estas jóvenes han dividido las cartas por colores, y a esos mismos colores «le han añadido texturas diferentes y braille con silicona». Por tanto, mostrando una carta de cada color, Lucía enseña «el símbolo del número» de cada papeleta y asegura que es «una auténtica maravilla».
Finalmente, Lucía ha deseado que «hayáis tenido un diez en esta asignatura» y ha insistido en su sincero agradecimiento: «Gracias, chicas, por vuestro trabajo, por pensar en nosotros, por vuestro cariño y vuestras ganas».






