El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Aragón ha reconocido a un peón forestal la incapacidad permanente que reclamaba por enfermedad común y ha condenado al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) a abonarle una pensión vitalicia mensual equivalente al 75% de su base reguladora, fijada en 1.338,34 euros, después de que el organismo se la denegara pese a las secuelas en su rodilla derecha, según la sentencia recogida por el diario SUR. El fallo, que no es firme y puede recurrirse ante el Tribunal Supremo, considera que el trabajador no puede desempeñar las funciones principales de su oficio.
Cabe recordar que el demandante presentaba una limitación para bajar escaleras y flexionar la rodilla tras una doble intervención en su pierna derecha, y defendía que su estado era incompatible con el esfuerzo físico que exige su puesto. Finalmente, la justicia le ha dado la razón.
El INSS abrió el expediente de oficio y luego lo rechazó
Según se explica en la resolución, fue el propio INSS el que inició de oficio el expediente de incapacidad permanente. Sin embargo, tras el dictamen del Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI), fechado en abril de 2024, la entidad rechazó la propuesta y declaró al trabajador apto condicionado para su puesto.
Esa valoración fijaba una serie de restricciones que, a juicio del organismo, le permitían seguir trabajando:
- Evitar posturas en cuclillas o hiperflexión (un máximo de 20-30 veces por hora o un tercio de la jornada).
- No levantar cargas superiores a 15 kilos.
- Evitar caminar por terrenos irregulares o realizar trabajos de alta demanda física mantenida.
Qué dice el informe médico
El informe médico recoge que el afectado tiene una prótesis total de rodilla derecha con evolución favorable tras una infección, y que realiza a diario ejercicios de fortalecimiento. Aun así, mantiene la limitación para bajar escaleras y flexionar la articulación.
En la exploración física se describe un buen estado general, marcha con ligera cojera y sin necesidad de bastón, una cicatriz de 15 centímetros y una flexión limitada a 110 grados.
Por qué el tribunal le da la razón
Frente al criterio del INSS, la sala subraya que el demandante arrastra una patología crónica, degenerativa y dolorosa en la rodilla derecha después de dos cirugías —en abril y septiembre de 2023— por una infección de la prótesis. Y, sobre todo, que sus limitaciones son definitivas y sin atisbo de mejoría.
Para el tribunal, esas secuelas impiden al trabajador realizar las funciones principales de su profesión como peón forestal, un oficio que exige un alto esfuerzo físico de las extremidades inferiores, caminatas y jornadas continuas en pie por terrenos irregulares, además de posturas en cuclillas con flexión extrema de rodilla.
Las limitaciones que presenta el peón son definitivas y sin atisbo de mejoría, lo que le impide desempeñar las tareas básicas de su puesto.
El reconocimiento de la incapacidad da derecho a una pensión vitalicia, aunque, al no ser firme la sentencia, el INSS aún podría recurrirla ante el Tribunal Supremo. Mientras tanto, el caso vuelve a poner el foco en las denegaciones del organismo que después acaban revocando los tribunales, una vía a la que cada año recurren miles de trabajadores para lograr la prestación que se les rechazó en vía administrativa.


