Si formáis una pareja sin hijos y creéis que con un testamento en el que os nombráis herederos el uno al otro el superviviente lo hereda todo, conviene matizarlo: según el Código Civil, eso solo se cumple si el fallecido no tiene padres ni abuelos vivos. Cuando los ascendientes siguen vivos, la ley los considera herederos forzosos y les reserva una parte de la herencia que el testamento no puede ignorar: un tercio si concurren con el cónyuge viudo, según el artículo 809 del Código Civil. Es decir, el viudo o la viuda no se queda automáticamente con la totalidad del patrimonio si los suegros aún viven.
Cabe recordar que la sucesión testada —aquella en la que la persona fallecida deja por escrito el reparto de sus bienes— resulta sencilla cuando hay descendientes, porque la legítima está claramente repartida. El problema, y las sorpresas, llegan en las parejas sin hijos, donde el destino del patrimonio depende de quién más sobreviva al difunto.
Qué dice exactamente el Código Civil sobre la legítima de los padres
La clave está en la figura de los herederos forzosos o legitimarios: personas a las que la ley reserva una porción mínima de la herencia aunque exista testamento. Cuando no hay hijos, ese papel lo ocupan los padres o ascendientes.
El artículo 809 del Código Civil establece dos escenarios:
- Si no hay cónyuge viudo: la legítima de los padres o ascendientes es la mitad de la herencia.
- Si concurren con el cónyuge viudo (el caso típico de la pareja casada sin hijos): esa legítima se reduce a un tercio de la herencia.
Constituye la legítima de los padres o ascendientes la mitad del haber hereditario de los hijos y descendientes, salvo el caso en que concurrieren con el cónyuge viudo del descendiente causante, en cuyo supuesto será de una tercera parte de la herencia.
Es decir: por mucho que la pareja se nombre heredera mutua, si los padres del difunto viven, el viudo deberá respetar ese tercio. Solo cuando no quedan ascendientes el superviviente puede recibir todos los bienes.
Atención: no es lo mismo estar casado que ser pareja de hecho
Aquí está la diferencia que más sorpresas provoca. El Código Civil no reconoce derechos sucesorios automáticos a las parejas de hecho, de modo que, si no hay testamento, el miembro superviviente no hereda nada por defecto. Solo algunas comunidades con derecho civil propio —Galicia, Cataluña, País Vasco, Navarra, Aragón o Baleares— equiparan parcialmente sus derechos a los del cónyuge.
Por el contrario, en el matrimonio sí existe un mínimo legal: cuando hay ascendientes pero no descendientes, al viudo le corresponde el usufructo de la mitad de la herencia, según el artículo 837 del Código Civil. Para una pareja de hecho, en cambio, el testamento no es un consejo, sino la única vía para que el superviviente herede en la mayor parte de España.
¿Y los bienes que el difunto heredó de sus propios padres?
Existe otro matiz que conviene tener presente. El Código Civil prevé mecanismos para que ciertos bienes procedentes de una rama familiar no acaben en la otra: la reserva lineal (artículo 811) y el derecho de reversión (artículo 812). Estas figuras pueden obligar a que determinados bienes heredados de ascendientes regresen a esa misma línea de origen. Por tanto, la idea de que «todo acaba en la familia de quien muere en último lugar» no es automática.
Cuánto cuesta hacer testamento y cómo blindar tu voluntad
La forma de evitar estas sorpresas es otorgar un testamento abierto notarial, el más habitual por la seguridad jurídica que ofrece. Su coste suele situarse, para un documento sencillo, entre los 40 y los 80 euros, según la extensión y la notaría; las cláusulas especiales pueden elevarlo hasta los 100-150 euros.
Estos son los pasos básicos:
- Reflexiona sobre tus bienes y beneficiarios. Valora qué patrimonio tienes y a quién quieres dejarlo, dentro de los límites que marca la legítima.
- Busca asesoramiento legal. Un especialista en sucesiones garantiza que el testamento cumpla la normativa legal y fiscal.
- Acude a un notario. Redactará el documento conforme a la ley y certificará su validez.
- Guarda una copia en lugar seguro y asegúrate de que una persona de confianza conozca su existencia.
Con todo, el mensaje del Código Civil es claro: en una pareja sin hijos, ni el matrimonio ni el testamento garantizan por sí solos que el superviviente lo herede todo si los padres del difunto siguen vivos. Dedicar unos minutos —y unas decenas de euros— a redactar un testamento bien planificado es la única forma de evitar que el patrimonio acabe repartido de una manera que nunca se quiso.


