Los conductores profesionales llevan años reclamando lo mismo que ya tienen mineros, ferroviarios o bomberos: poder adelantar la jubilación sin que la pensión se recorte de por vida. El camino existe desde que el Real Decreto 402/2025, de 27 de mayo, fijó el procedimiento para reconocer coeficientes reductores de la edad de jubilación, pero es lento y exige pruebas. Así lo ha explicado la abogada Miriam Ruiz, especializada en pensiones y Seguridad Social en Compromiso Legal, en declaraciones publicadas el 26 de junio de 2026 por el medio NoticiasTrabajo, donde ha puesto el foco en el requisito que deja fuera a buena parte del colectivo.
«Como mínimo has trabajado 15 años en el puesto concreto en el que se apliquen los coeficientes reductores»
Quince años en el mismo puesto, no en el mismo sector
El matiz es decisivo y suele pasarse por alto. No basta con acreditar una vida laboral larga ni con haber estado siempre en el transporte: la exigencia se refiere al puesto concreto para el que se apruebe el coeficiente. Un profesional que haya alternado conducción con almacén, taller o labores administrativas puede encontrarse con que buena parte de su carrera no computa a estos efectos.
Ese umbral aparece en el desarrollo del propio real decreto, cuyos artículos 5 y 10 regulan quién puede impulsar el expediente y qué debe acreditarse, junto al artículo 206 de la Ley General de la Seguridad Social, que es la norma que habilita todo el sistema. Puede consultarse el texto completo en el BOE.
Cuatro informes y una comisión que decide
El procedimiento no se resuelve con una solicitud individual. La norma exige reunir cuatro informes que documenten que la actividad es excepcionalmente penosa, tóxica, peligrosa o insalubre y que presenta índices elevados de morbilidad o mortalidad. Es decir, el reconocimiento no se apoya en la percepción del colectivo, sino en indicadores de incapacidad temporal, incapacidad permanente y fallecimientos.
Sobre esos datos se pronuncia una comisión de evaluación, cuya primera reunión estaba prevista para septiembre. Ruiz avisaba ya en junio de que la espera sería larga: «hasta otoño no va a haber resolución sobre este procedimiento». Cabe recordar que el marco vigente prevé además que los coeficientes de los trabajos peligrosos o penosos se revisen periódicamente, de modo que ningún reconocimiento queda cerrado para siempre.
La alternativa, mientras tanto, sale cara
Hasta que la comisión se pronuncie, el conductor que no aguante hasta la edad ordinaria solo tiene la vía común, y esa sí penaliza. La jubilación anticipada voluntaria puede recortar hasta un 21% la pensión de forma vitalicia, un porcentaje que no se recupera con los años.
La diferencia con la anticipación por coeficientes es de fondo: en esta última la edad se rebaja sin aplicar reducción alguna a la cuantía, porque se entiende que el desgaste de la actividad ya ha adelantado el deterioro del trabajador. Por el contrario, quien se acoge a la vía voluntaria asume el descuento a cambio de dejar de trabajar antes. Existe también una tercera situación algo más benévola para quien pierde el empleo pasados los 62 años.
Con todo, el mensaje de la abogada es que el expediente de los conductores está en marcha y que su desenlace depende de datos objetivos, no de la presión del sector. Quien vaya a acogerse a él haría bien en revisar desde ahora su vida laboral: la clave no será cuántos años ha cotizado, sino cuántos de ellos figuran en el puesto exacto que se acabe reconociendo.