Óscar, hermano de una mujer con un 95% de discapacidad y movilidad reducida: «Un coche eléctrico ocupó la plaza PMR para cargar la batería en el punto de al lado»

Óscar tiene 38 años y desde hace cinco comparte piso con su hermana Sara, de 35, que quedó tetrapléjica tras una caída en la piscina. Sara se desplaza en silla de ruedas eléctrica, necesita ayuda para casi todas las actividades del día y tiene reconocido un 95% de discapacidad y la movilidad reducida.

Los hermanos tienen una furgoneta adaptada con rampa trasera, y para usarla necesitan espacio detrás del vehículo. «Si no hay sitio para bajar la rampa, Sara no sale. Es así de simple», explica Óscar a Tododisca.

«Me dijo que solo era una hora de carga»

Lo que encontraron hace unas semanas en el aparcamiento de un polideportivo les sorprendió. «La única plaza PMR estaba justo al lado de un punto de recarga para coches eléctricos. Un conductor había aparcado su coche en la plaza reservada, sin tarjeta, y lo había enchufado al cargador», relata.

Cuando el conductor volvió, la respuesta fue rápida. «Me dijo que solo era una hora de carga y que el cable no llegaba desde las otras plazas. Le contesté que mi hermana también tenía solo una hora de piscina terapéutica, y que la habíamos perdido», cuenta Óscar.

La plaza no deja de ser reservada

Que una plaza reservada esté junto a un punto de recarga no cambia su uso: solo pueden ocuparla vehículos que exhiban la tarjeta de estacionamiento para personas con discapacidad, sean eléctricos o de combustión. Estacionar en ella sin tarjeta, aunque sea para recargar, puede ser sancionado y el vehículo puede ser retirado por la grúa.

El problema, según las asociaciones, es que muchos aparcamientos están instalando cargadores sin planificar bien su ubicación. Otros usos indebidos de estas plazas, como el de una furgoneta de reparto o los famosos «dos minutos», generan situaciones muy similares.

Óscar ha pedido al polideportivo que cambie la plaza de sitio o que señalice mejor la prohibición. «Nos alegra que haya más coches eléctricos. Pero no a costa de que mi hermana se quede en casa», concluye.