El pasado 23 de septiembre se ejecutó el desahucio de Maricarmen, una vecina de 87 años con un grado de discapacidad del 50 %. Llevaba más de 70 años viviendo en su piso de la calle Alcalde Sainz de Baranda, en el distrito madrileño de Retiro, donde su padre había firmado un contrato de renta antigua en 1956. Tras varios intentos de desahucio, el fondo propietario del inmueble, Urbagestión, consiguió finalmente que se ejecutara la orden de lanzamiento.
Las imágenes del desahucio provocaron una gran indignación social y convirtieron a Maricarmen en uno de los rostros más visibles de la crisis de acceso a la vivienda en España.
Su caso adquiere una dimensión aún más preocupante si se tienen en cuenta sus circunstancias personales: es una persona mayor, tiene reconocida una discapacidad y puede presentar importantes dificultades de movilidad. Unas condiciones que reducen considerablemente sus posibilidades de acceder a una vivienda adecuada.
Sin embargo, para Francisco Zuasti, experto en accesibilidad, el debate no debe centrarse únicamente en el precio de la vivienda.
«La situación de Maricarmen pone de relieve un problema que existe realmente en España: el aumento de residentes y la poca oferta de vivienda que hay actualmente, tanto para venta como para alquiler», explica a Tododisca. «Esto se agrava aún más para las personas con movilidad reducida. Encontrar hoy una vivienda para comprar o alquilar que además sea accesible es una auténtica odisea».
Un parque de edificios lleno de barreras
Zuasti cita el Barómetro de la Accesibilidad publicado en mayo de 2026 por la Fundación Mutua de Propietarios. Según este estudio, solo el 3% de los edificios residenciales tiene un recorrido completamente accesible desde la calle hasta la puerta de la vivienda. El 97% restante presenta al menos una barrera:
- El 67% de los edificios no es accesible desde la calle hasta el portal, sobre todo por los escalones.
- El 22% no tiene ascensor.
- El 64% de los ascensores que sí existen no cumple los estándares para usuarios de silla de ruedas.
- En el 30% de los edificios, la puerta de entrada pesa tanto que cuesta abrirla.
- El 78% de las comunidades no ha hecho ninguna mejora de accesibilidad en los últimos dos años.
«Son barreras que hacen imposible acceder a estos edificios de manera autónoma. Complican la autonomía y la independencia de las personas con movilidad reducida», señala.
Lo accesible es lo más caro
El experto subraya que el problema no es nuevo. «No es algo solo de ahora, como están poniendo de relieve diferentes asociaciones. Llevamos muchos años avisando y alertando, y no se tiene en cuenta», lamenta.
A la escasez se suma el precio. Según Zuasti, las pocas viviendas que cumplen estos criterios mínimos suelen ser de obra nueva, que son las más caras tanto en venta como en alquiler. «Eso imposibilita el acceso a la vivienda a más de 2,4 millones de personas con movilidad reducida que hay en España. Nos hace más dependientes y menos autónomos que el resto de la sociedad, hasta el punto de tener que recurrir a una residencia». Según la última Encuesta de Discapacidad del INE (EDAD 2020), en España hay 2.403.700 personas con discapacidad de movilidad. Es el tipo de discapacidad más frecuente.
Un llamamiento a la Administración
Con el nuevo decreto a punto de aprobarse, Zuasti pide a las administraciones públicas que amplíen el foco: «Insto a la Administración a que no actúe solo sobre el precio de la vivienda. También debe asegurarse de que las viviendas cumplan con estos criterios de accesibilidad, para que todas las personas se vean incluidas en el acceso a la oferta».




