Paulina Guerra: «Ser hermano de un niño con discapacidad también significa crecer de una manera diferente»

Paulina Guerra es madre de dos hijas. Una de ellas es Valeria, que nació con una lesión cerebral. La otra de sus hijas es Sara, que se ha convertido en un pilar fundamental para la familia y en un apoyo incondicional para su hermana Vale.

A través de una publicación en redes sociales, Paulina Guerra ha querido ensalzar el valor de las personas que tienen hermanos con alguna discapacidad. Respecto a su propia experiencia personal con sus dos hijas, comenta que «ser hermano de un niño con discapacidad también significa crecer de una manera diferente».

El valor de los hermanos para las personas con discapacidad

Hace un tiempo, Paulina decidió visibilizar la realidad de su familia y de su hija Valeria a través de las redes sociales. Además de poner en el foco las necesidades de las personas con discapacidad, también lucha por sus derechos y reivindica mejoras de accesibilidad y en el ámbito de la inclusión.

Tal y como hemos comentado previamente, Paulina Guerra ha querido destacar el valor de los hermanos de personas con discapacidad a través del ejemplo de sus dos hijas. Sobre ello, asegura que «para Vale, una de las fuerzas más grandes siempre será tener a Sara impulsándola».

Los hermanos de las personas con discapacidad son una parte fundamental en sus vidas. Sin embargo, en muchas ocasiones no se les reconoce su verdadero valor a pesar de su importancia en el núcleo familiar.

Además de todo lo expuesto anteriormente, Paulina Guerra comenta que ser hermano de una persona con discapacidad es «aprender a esperar en centros de terapia, reconocer las señales de una crisis y entender que, a veces, lo que estaba planeado tendrá que esperar».

Un modo de crecer diferentes

Las madres y padres de niños con discapacidad realizan un esfuerzo indescriptible para brindar la mejor calidad de vida posible para sus hijos. Solo las personas que han pasado o pasan por esta situación pueden comprender todo lo que significa.

 

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Esto también es extrapolable a los hermanos, que brindan su amor sin condiciones, ayudan siempre que sea necesario y desarrollan una empatía fuera de lo común en comparación con otros niños de la misma edad.

Porque ser hermano de un niño con discapacidad también significa «celebrar pequeños avances, aprender a tener paciencia, acompañar en los días difíciles y descubrir que el amor también se demuestra adaptándose». Del mismo modo, Paulina Guerra defiende que «también es crecer con una sensibilidad especial, aprender a mirar más allá de las diferencias y descubrir que los logros no siempre son grandes para el mundo, pero pueden ser enormes para una familia».

La discapacidad no solo transforma la vida de la persona en cuestión, sino que también tiene un impacto en la vida de sus hermanos. En relación a esta reflexión, la mamá de Vale y Sara argumenta que «los hermanos de niños con discapacidad merecen ser vistos, escuchados y acompañados».