Lucrecia Ramos, madre de un niño de 3 años con autismo: «Me quedaba cerca del colegio para cambiarle el pañal»

Lucrecia Ramos es madre de un niño de 3 años con trastorno del espectro autista (TEA) e hipoacusia. Durante meses, su jornada consistió en dejar a su hijo en un colegio ordinario de Gran Canaria y quedarse en los alrededores desde primera hora hasta las dos de la tarde. El motivo: el centro no tenía recursos para cambiarle el pañal.

«Me quedaba cerca del colegio para cambiarle el pañal», ha relatado esta madre al diario Canarias7, junto a otras familias de niños con necesidades educativas especiales.

«Mi hijo no va a clases para correr»

Según cuenta Lucrecia, su hijo, que todavía no controlaba esfínteres, pasaba buena parte del tiempo en el aula corriendo, sin una atención adaptada a sus necesidades. «Mi hijo no va a clases para correr, para eso lo dejo en mi casa», lamenta.

Finalmente, el pequeño acabó escolarizado en un centro de Educación Especial.

Su caso no es aislado. Otras madres, como Aimara Noda, cuya hija de 3 años con TEA lleva meses sin auxiliar educativo, recuerdan que esta figura es clave: «El auxiliar no es solo para cambiarle el pañal, es para trabajar».

Lo que reclaman las familias

Las familias han presentado un escrito con más de mil firmas ante la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, en el que piden, entre otras medidas:

  • Que las valoraciones educativas se hagan antes de empezar el curso, y no en septiembre.
  • Auxiliares educativos y maestros especializados en necesidades educativas especiales suficientes.
  • La inclusión real en colegios ordinarios, con adaptaciones y apoyos.

Según explican, por el momento no han recibido respuesta.

Qué dice la ley sobre la educación inclusiva

La Ley Orgánica de Educación, tras la reforma de la LOMLOE, establece que las administraciones educativas deben asegurar los recursos necesarios para que el alumnado con necesidades educativas especiales alcance el máximo desarrollo de sus capacidades, bajo los principios de inclusión y no discriminación.

Además, la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad obliga a realizar los ajustes razonables necesarios para garantizar la igualdad de oportunidades. Las figuras de apoyo, como el auxiliar educativo, dependen de cada comunidad autónoma, lo que provoca grandes diferencias entre territorios y entre centros.