El acceso al empleo no puede seguir siendo una barrera para la autonomía y la independencia de personas con discapacidad. No se trata sólo de un salario a final de mes, sino de una digna calidad de vida, de un profundo bienestar social y de una sociedad que debe seguir inclusiva con este colectivo.
«La accesibilidad es una condición que permite participar plenamente en la vida social y, muy especialmente, en la vida laboral, donde tantas personas se juegan su independencia y su futuro«, declara Silvia Galán, directora Acción Social de Fundación Randstad en ‘Ethic’.
Por tanto, el fomento de la accesibilidad en el entorno laboral es la puerta de entrada para las personas con discapacidad en el ámbito profesional. Las compañías deben apostar por la contratación de estos perfiles, evaluando únicamente capacidades e inhibiendo limitaciones, que desaparecen con una correcta adaptación.
Entornos accesibles desde el inicio
Imaginar un lugar de trabajo accesible, rápidamente, es pensar en el diseño de ese inmueble; no obstante, Silvia Galán también menciona las «barreras invisibles que condicionan la experiencia laboral de miles de personas» con discapacidad en el sector del empleo.
Por ello, el impulso de la accesibilidad en el empleo necesita una mirada integral, «capaz de conectar lo técnico con lo humano y lo estructural con lo cotidiano«, sostiene la directiva de la Fundación Randstad. Por ello, la diversidad de los perfiles de contratación debe ser entendida desde el inicio del proceso de selección.
La comunicación, el léxico o la facilidad para permitir presentar solicitudes a un puesto de trabajo son algunas medidas que deben promover la accesibilidad ‘inicial’ en el entorno empresarial. Además, «la flexibilidad constante» y la velocidad a la que avanza el «entorno digital», detalla Galán, permiten a las empresas ser más diversas y estar mejor preparadas.
En esta línea, «el empleo puede y debe ser un espacio donde todas las personas encuentren un lugar desde el que construir su futuro«, insisten desde Randstad. Bajo esa mirada, el colectivo de la discapacidad continúa en el deseo que ‘suene el teléfono‘ para edificar su vida alrededor de la autonomía e independencia que otorga el trabajo.
Finalmente, Galán también explica la accesibilidad como un factor de extrema importancia mediante el que una persona con discapacidad «puede acceder a un empleo, mantenerlo y crecer profesionalmente». Esa sería la verdadera apuesta corporativa por esta comunidad de candidatos.
Cambios, inversión y voluntad en favor de la discapacidad
La puesta en marcha y la entrada en vigor de legislaciones que abordan la accesibilidad digital derivan en una maravillosa oportunidad «para repensar cómo queremos trabajar» y cómo incluir a las personas con discapacidad en este sector. Para ello, la escucha para aprender y la convicción para emprender acciones son vitales.
Desde la Fundación Randstad, en este sentido, indican que la puesta en escena real de la accesibilidad en el empleo «requiere cambios culturales, inversión sostenida y una voluntad real de revisar la manera en que diseñamos procesos de selección, herramientas digitales y espacios de trabajo».
En definitiva, para optar a un mercado laboral en el que reine la justicia y la igualdad de oportunidades, la diversidad debe entenderse como «una fuente de inteligencia social capaz de impulsar un país más consciente de quienes lo habitan y trabajan en él», concluye Silvia Galán.




