A lo largo del día hacemos tantas actividades que, por rutinarias que son, pierden el reconocimiento para caer en la cuenta de que cuestan, al menos, un mínimo esfuerzo. Hay personas que, debido a una discapacidad o cualquier otra condición, sin embargo, no pueden efectuarla con las mismas garantías.
Sin embargo, si hay algo que caracteriza a las personas con discapacidad es la capacidad de adaptación que desarrollan para explotar habilidades u otros talentos, a modo de recursos, para continuar haciendo las mismas cosas que solían hacer antes o que el conjunto de la sociedad.
Así, atarse los cordones es un gesto que frecuente, prácticamente de cada día, pero que generalmente requiere el uso de ambas manos. No todas las personas tienen función en sendas extremidades, por lo que deben indagar de qué manera llevar a cabo esta acción. Igualmente, profesionales en rehabilitación o terapeutas también dan una serie de pautas.
Atarse los cordones con una mano si tienes una discapacidad
Paula (@paulaas.to), terapeuta ocupacional, especialista en neurorehabilitación y discapacidad intelectual, ha querido compartir en sus redes sociales, un lugar en el que frecuentemente enseña pequeños ‘trucos’ para fomentar el bienestar y calidad de vida de estos colectivos, cómo es posible atarse los cordones con una sola mano.
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De acuerdo con esta profesional, la técnica de cómo atarse los cordones usando una sola mano es válida para «personas que han sufrido un ictus, una amputación u otras condiciones que afectan al uso de una de las manos -como hemiparesia o hemiplejia-«.
Por tanto, el ‘secreto’ que desvela Paula reside en cruzar los cordones y hacer un nudo; posteriormente, colocar uno de los cordones debajo del otro pie y tirar para apretar de ese nudo previo. Luego, con el «errete» de cada cordón, meterlo en la parte superior del zapato.
Ahora, esta terapeuta ocupacional indica que el siguiente paso es cruzar los lazos para hacer un nudo y tirar, pudiendo ayudarte del otro pie para que el nudo sea más fuerte y esté más apretado, reduciendo las posibilidades de que se desate.
De esta manera, Paula insiste en que en Terapia Ocupacional se trabajan «las habilidades motoras finas y enseñamos diferentes técnicas de compensación, para que las personas con discapacidad puedan recuperar su independencia en su día día». Ese, precisamente, es el objetivo de las sesiones.
Autonomía e independencia
Como -casi- todo en la vida, cada gesto tiene una razón y un motivo que lo justifica. Para las personas con discapacidad o con alguna condición que limite su vida, volver a alcanzar la autonomía y a sentir la independencia es una meta a la que aspiran.
Con trabajo, perseverancia y apoyándose en profesionales, alcanzar esos dos conceptos puede ser una realidad. Por ello, Paula insiste en que «en Terapia Ocupacional todo tiene un propósito«. Por ello, los ejercicios que se practican en esas sesiones son esenciales para el posterior desarrollo de actividades.
Una de las acciones más rutinarias es la relacionada con la vestimenta: tener motricidad y movilidad en las extremidades es clave para poder ser autónomo a la hora de vestirse. Por tanto, volver a adquirir estos hábitos es un gran paso hacia la independencia y calidad de vida que se anhela, así como para el bienestar emocional.







