Encarni lleva más de tres décadas cuidando de su hijo Lander. Él tiene 37 años, una lesión cerebral que le detectaron hacia los cuatro años, un 92% de discapacidad y un grado III de dependencia. Cada mañana acude a un centro de día y es su madre quien le recoge en furgoneta.
El paso del tiempo le pesa. «Yo también estoy tocada, son muchos años y la edad no perdona», ha confesado en declaraciones a Telecinco.
Jornadas de 24 horas sin cotizar
El testimonio de Encarni en Telecinco, refleja la realidad de muchas familias cuidadoras. Según recoge la cadena, estas personas encadenan jornadas de cuidado de 24 horas, sin cotizar a la Seguridad Social y, en muchos casos, sin poder buscar empleo por la dedicación que exige la atención a su familiar.
Encarni reclama que se reconozca esa labor como lo que es. «Pero también somos cuidadores que eso es un trabajo que estamos realizando», defiende.
«Dependiente del dependiente»
No es la única. Conchi cuida de su padre, Francisco, una persona mayor con alzhéimer. Su vida gira en torno a él hasta el punto de que se define con una frase muy gráfica: «Yo soy un dependiente del dependiente».
Su preocupación no es solo el presente. Los años dedicados al cuidado, fuera del mercado laboral, también tienen consecuencias en su futura pensión de jubilación.
Ambos testimonios se recogieron el día en que el Congreso de los Diputados aprobó definitivamente la reforma de las leyes de dependencia y discapacidad. Según Telecinco, la reforma beneficiaría a casi dos millones de personas. Actualmente, la espera media para las solicitudes y prestaciones es de seis meses, y los expertos creen que podría reducirse hasta la mitad. El Gobierno sostiene además que, en casos de enfermedad u hospitalización, se eliminará burocracia y se acortarán los plazos legales de atención. Puedes leer más sobre la reforma de la ley de dependencia y el nuevo plazo para resolver.
Qué ayudas existen para los cuidadores familiares
La Ley de Dependencia contempla la prestación económica para cuidados en el entorno familiar. Se concede a la persona en situación de dependencia, dentro de su Programa Individual de Atención (PIA), cuando la atención la presta un familiar en su domicilio. Su cuantía depende del grado reconocido y de la comunidad autónoma.
Además, el cuidador no profesional puede suscribir un convenio especial con la Seguridad Social. Desde 2019, las cotizaciones de este convenio las asume el Estado, de modo que esos años cuentan para la futura jubilación sin coste para el cuidador. Es una herramienta especialmente útil para personas como Conchi, que temen quedarse sin pensión suficiente tras años dedicados a un familiar.
En este artículo explicamos con detalle cómo cuidar a un familiar dependiente da derecho a una prestación y a cotizar gratis para la jubilación, con los requisitos y dónde pedirla.
Dónde informarse
La solicitud de la valoración de dependencia y de las prestaciones se tramita en los servicios sociales de cada comunidad autónoma, normalmente a través del ayuntamiento. El convenio especial de cuidadores se pide ante la Tesorería General de la Seguridad Social.
En cualquier caso, cada situación debe estudiarse de forma particular, ya que los requisitos y las cuantías varían según el grado de dependencia y la comunidad autónoma de residencia.