Andrés es un ciudadano que trabajaba como profesor de autoescuela. A pesar de su profesión y de acreditar una pérdida de visión irreversible, el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social) le denegó el reconocimiento de una pensión de incapacidad permanente.
En concreto, Andrés perdió la visión de un ojo debido a un desprendimiento de retina. Aunque fue intervenido quirúrgicamente, este ciudadano perdió la visión en uno de sus ojos, algo que le afectaba directamente a la hora de desempeñar su profesión habitual.
El INSS le denegó la incapacidad permanente por pérdida de visión
Tras este percance, Andrés tuvo que aprender a vivir con la visión de un solo ojo. Logró adaptarse a ciertas actividades de la vida cotidiana. Sin embargo, desempeñar su profesión como profesor de autoescuela se volvió algo temerario y peligroso.
La abogada Marina Alaminos, que terminó llevando su caso, explica que «una cosa era poder hacer vida normal, y otra muy distinta sentarse junto a una persona que estaba aprendiendo a conducir».
Por todo ello, este trabajador cogió una baja médica por incapacidad temporal. Con los meses logró recuperar algo de visión, aunque no lo suficiente para volver a ponerse al volante con un mínimo de seguridad.
Tras agotar el periodo máximo de baja médica, el INSS llevó a cabo una valoración de su situación, para determinar si cumplía con las condiciones para el reconocimiento de un grado específico de incapacidad permanente.
Frente a la sorpresa de Andrés, la incapacidad permanente le fue denegada. Ante esta situación, este trabajador no sabía cómo volver a trabajar como profesor de autoescuela tras haber perdido gran parte de la visión en uno de sus ojos. Se encontraba en una situación desesperada.
Logró la incapacidad total a través de los juzgados
Después de todo lo ocurrido, Andrés se puso en contacto con la abogada Marina Alaminos para que estudiara su caso y determinara la posibilidad real de obtener una incapacidad permanente total por la vía judicial.
Al respecto, esta abogada especialista en la materia, asegura que «el problema no era únicamente que Andrés hubiera perdido la visión en un ojo. El problema era qué exigía su profesión. Y es que un profesor de autoescuela necesita una capacidad visual y de reacción constante».
En el reconocimiento de una pensión de incapacidad permanente intervienen múltiples factores, y uno de los más importantes es la profesión habitual de la persona solicitante.
En cualquier caso, el Instituto Nacional de la Seguridad Social volvió a denegar la reclamación previa por la vía administrativa. A este trabajador solo le quedaba la vía judicial para conseguir la pensión de incapacidad permanente.
La estrategia de Marina Alaminos no se basó en que Andrés no pudiera hacer nada, sino en demostrar que debido a la pérdida de visión no podía ejercer con seguridad y eficacia su profesión como profesor de autoescuela.
Así, Alaminos explica que «la jueza entendió que Andrés no conservaba la capacidad para una profesión en la que debía vigilar constantemente el entorno y reaccionar ante los errores de otra persona». Por ello, terminó reconociéndole el derecho a cobrar una pensión de incapacidad permanente total.




