La Policía de Santander investiga a un hombre de 62 años de edad por utilizar la tarjeta de aparcamiento PMR de su padre fallecido. Este ciudadano usaba la tarjeta azul para aparcar de forma ilegal en espacios reservados para personas con movilidad reducida.
Hay que recordar que las tarjetas de aparcamiento PMR son personales e intransferibles. Sin embargo, son muchas las personas que utilizan indebidamente la tarjeta PMR de un familiar o de personas fallecidas; algo que constituye un delito.
Utilizaba la tarjeta PMR de su padre fallecido
Los agentes de la Policía Local de Santander estaban realizando un control de aparcamientos reservados para personas con movilidad reducida. Todo ocurrió el martes 7 de abril de 2026 sobre las 20:00 horas de la tarde.
Dicho control se situó en la calle ‘La Peseta’, donde los agentes de Policía detectaron un vehículo estacionado en una plaza reservada para personas con movilidad reducida (PMR). La tarjeta azul de aparcamiento se encontraba colocada en el salpicadero.
En una acción de control, los agentes solicitaron al conductor la tarjeta azul de aparcamiento PMR, con el objetivo de conocer quién era el titular de la misma y si la fecha de validez se encontraba en regla.
Al realizar las pertinentes comprobaciones, los agentes de Policía pudieron comprobar que la tarjeta PMR pertenecía al padre del conductor, que ya había fallecido. Por ello, abrieron diligencias judiciales contra el conductor en calidad de investigado.
Utilizar la tarjeta de aparcamiento PMR de un familiar fallecido constituye un uso fraudulento de dicha tarjeta. Debido a ello, este conductor de 62 años de Santander está siendo investigado por un supuesto delito de falsedad documental.
Sanciones por utilizar la tarjeta PMR de una persona fallecida
Cuando las autoridades policiales detectan el uso de una tarjeta PMR de un familiar fallecido, dicha tarjeta debe retirarse de inmediato de la circulación. En determinadas ocasiones, el vehículo puede ser inmovilizado y retirado con grúa.
La utilización de una tarjeta de aparcamiento para personas con movilidad reducida está considerado como un delito de falsedad documental. Las sanciones por este tipo de infracciones graves pueden ir desde 300 a 6.000 euros. Además, en ciertos casos también puede implicar la imposición de penas de prisión de 6 meses a 3 años.
A pesar de tratarse de un delito y de las sanciones derivadas, todavía hay muchos conductores en España que siguen utilizando de forma fraudulenta las tarjetas de aparcamiento PMR. Además, este tipo de acciones incívicas e ilegales producen un perjuicio directo en las personas con movilidad reducida que realmente necesitan hacer uso de estas plazas de estacionamiento.
Lo mismo ocurre con las personas que aparcan en las plazas PMR sin contar con la tarjeta azul de estacionamiento. En este caso, la sanción actual es de 200 euros, que se puede quedar en 100 euros por pronto pago. Sin embargo, lo más grave de esta situación es cómo afecta a las personas con discapacidad.
Y es que las plazas para personas con movilidad reducida están diseñadas específicamente para las personas titulares de la tarjeta azul que necesitan hacer uso de estos espacios. Son personas que no pueden aparcar, por norma general, en las plazas convencionales de estacionamiento.




