Manuel tiene 71 años y contrajo la poliomielitis cuando tenía dos. Durante décadas caminó con una férula en la pierna derecha, pero desde hace unos años sufre el llamado síndrome pospolio, que le provoca debilidad muscular, fatiga y dolor. Hoy camina con dos muletas y tiene reconocido un 69% de discapacidad y la movilidad reducida.
Vive en un pueblo de algo más de 3.000 habitantes y conduce un coche automático. «Tengo tarjeta desde hace años, pero aquí casi no me sirve. En todo el pueblo hay dos plazas reservadas y ninguna está cerca del centro de salud ni de la farmacia», cuenta a Tododisca.
«Aparco donde puedo y rezo para que no me multen»
El centro de salud está en una calle en cuesta y sin aparcamiento cercano. «Si dejo el coche en la plaza del pueblo, tengo que subir 200 metros con las muletas. Llego agotado y con la camisa empapada. Muchas veces aparco donde puedo, encima de la acera, y rezo para que no me multen», reconoce.
Manuel cree que en el mundo rural estas necesidades pasan desapercibidas. «Aquí la mayoría somos mayores. Cada vez hay más gente con andador o en silla, pero las calles son las mismas que hace cincuenta años», explica.
Cómo pedir una plaza reservada
La normativa estatal de accesibilidad establece que debe reservarse, como mínimo, una plaza para personas con movilidad reducida por cada cuarenta plazas de aparcamiento o fracción, y que se ubiquen cerca de los itinerarios peatonales accesibles y de los principales centros de actividad, como los servicios sanitarios.
Cualquier vecino puede presentar un escrito en el registro del ayuntamiento solicitando la creación de una plaza reservada en un punto concreto, explicando el motivo y aportando, si se tiene, la tarjeta de estacionamiento. También es posible pedir el apoyo de asociaciones de personas con discapacidad, que en muchos casos han logrado mejoras como las que reclama Ismail en las aceras de su barrio.
Manuel ya ha registrado su solicitud. «Llevo setenta años adaptándome yo al pueblo. Me gustaría que, por una vez, el pueblo se adaptara un poco a nosotros», concluye.