La madre Allison, una niña con discapacidad, ha compartido una reflexión sobre la aceptación de ver a su hija en silla de ruedas. En este sentido, en base a su experiencia propia, afirma que «lo que cambió no fue la silla, fue mi manera de verla».
En concreto, esta mujer mexicana es la mamá de una niña diagnosticada con síndrome de West. Así, ha decidido crear una página en Facebook (Más que mamás: Mamás atípicas) para que diferentes «madres atípicas» puedan compartir, aprender y apoyarse entre ellas.
Desde ‘Quirón Salud’ manifiestan que «el síndrome de West es una encefalopatía epiléptica dependiente de la edad, que suele manifestarse antes del primer año de vida. Es una enfermedad neurológica rara, perteneciente al grupo de las encefalopatías epilépticas catastróficas».
La aceptación de ver a una hija en silla de ruedas
A través de una publicación en su página de Facebook, esta «mamá atípica» confiesa que «durante mucho tiempo me resistí a la idea de que mi hija utilizara una silla de ruedas. No era la silla en sí, era todo lo que yo creía que significaba».
Las secuelas ocasionadas por el síndrome de West empezaban a afectar a la movilidad de su hija. Sin embargo, esta madre se resistía a que su hija usara una silla de ruedas, ya que pensaba inmediatamente en conceptos como «límites, dependencia o la posibilidad de que nunca caminara».
Tomar la decisión no fue sencilla para la mamá de Allison. En este sentido, explica que no solo se trataba de adquirir una silla de ruedas, sino que «era encontrar una silla que se adaptara a sus necesidades, a su comodidad y a nuestra realidad. También suponía enfrentar el coste emocional y económico que implica».
Inicialmente, ella creía que la silla de ruedas era una limitación para su hija. Sin embargo, el primer día que vio a su hija en silla de ruedas comprendió algo básico: «La silla de ruedas no era una limitación».
En este sentido, señala que «la limitación muchas veces está en una sociedad que no respeta los espacios destinados para personas con discapacidad, en los coches que se estacionan demasiado cerca e impiden sacar una silla, en las rampas mal hechas o inexistentes, en la falta de empatía y en las miradas que juzgan sin conocer la historia detrás».
La importancia de la silla de ruedas
Todos los miedos, la incertidumbre y las dudas que asaltaban a la mamá de Allison han desaparecido después de dos años. A pesar de sus pensamientos previos, pudo comprobar que «la silla de ruedas nos dio comodidad y libertad».
Después de dos años utilizando una silla de ruedas, Allison ha comenzado a caminar. Al respecto, la madre de esta niña con discapacidad expresa que «cada paso que da es fruto de su enorme esfuerzo, pero también de todo el trabajo que hemos recorrido juntas entre terapias, ejercicios, cuidados y mucha paciencia».
Empezar a caminar tras dos años usando una silla de ruedas ha significado un avance de gran importancia para Allison. Sin embargo, su madre afirma que «usar una silla de ruedas no supone rendirse ni dejar de avanzar, cada persona tiene su propio camino y la silla puede ser parte de él. Lo que cambió no fue la silla de ruedas, fue mi manera de verla».




