El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, una fecha de reivindicación sobre los derechos de las mujeres. En este sentido, es preciso destacar el papel de las mujeres como cuidadoras de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo.
La feminización en el sector de los cuidados es realmente elevada. Desde Plena Inclusión afirman que «las mujeres constituyen el 83% de quienes apoyan a las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo en las familias».
El papel de las mujeres en el cuidado de personas con discapacidad
Madres, hermanas, hijas, abuelas, tías, sobrinas o primas. Las mujeres por lo general, ocupan un lugar clave en el cuidado de familiares con discapacidad intelectual y del desarrollo. Además, en la mayoría de casos, no reciben nada a cambio.
Por todo ello, en el Día Internacional de la Mujer, desde Plena Inclusión recuerdan que «muchas mujeres no pueden avanzar en su trabajo o en su vida personal porque dedican mucho tiempo a cuidar y no reciben la ayuda que necesitan».
Es cierto que en los últimos 25 años se ha producido una mejora considerable en los derechos de las mujeres. A pesar de ello, la presidenta de Plena Inclusión, Carmen Laucirica, comenta que «todavía ellas hacen casi todos los cuidados en las familias con discapacidad intelectual».
Debido a esta realidad que se vive en muchas familias de personas con discapacidad intelectual, desde Plena Inclusión solicitan a las administraciones públicas más apoyos y ayudas. En concreto, reclaman que estas medidas de apoyo se enfoquen principalmente en las madres que crían solas.
Respecto a las mujeres cuidadoras de familiares con discapacidad intelectual, Carmen Laucirica deja la siguiente reflexión: «necesitamos tiempo para descansar, cuidarnos y desconectar. Si no, perdemos fuerza y nos sentimos peor».
Mujeres que ofrecen sin dar nada a cambio
Para visibilizar mejor esta realidad, desde Plena Inclusión han expuesto varios casos reales de mujeres que realizan labores de cuidadoras con familiares con discapacidad intelectual y del desarrollo.
Una de ellas es Ghizlane Borji, una mujer de 29 años que vive en Madrid. Ghizlane cuida sola cada día a tres niños de 1, 3 y 4 años de edad. Además, dos de sus hijos tienen discapacidad intelectual. «Es un ejemplo de lo que viven muchas mujeres en España».
En el caso de Ghizlane, su pareja trabaja en Marruecos y no le puede ayudar en el cuidado de sus hijos. Además, su madre solo puede ofrecerle una determinada ayuda cuando puede. Esta mujer valiente y luchadora participa en la campaña ‘Atención a las Familias’, que reivindica más ayudas públicas para familias con personas con discapacidad intelectual y del desarrollo.
Otro ejemplo lo encontramos en Valentina, una mujer que reside en Madrid. Valentina es madre soltera de una niña con autismo llamada Emily. Gracias al cuidado de su madre y a las terapias, Emily ha podido mejorar y controlar mejor sus emociones.
La labor de estas mujeres cuidadoras no cuenta con el reconocimiento merecido. Además, tampoco cuentan con las ayudas necesarias para poder compaginar la vida laboral o personal con los cuidados habituales.
Así, la psicóloga Cristina Sainz, advierte que «muchas madres están muy cansadas por el esfuerzo físico y emocional. Van corriendo todo el día, llevan a sus hijas e hijos al colegio, les acompañan a terapias y hacen las tareas de casa; y muchas veces lo hacen solas».






