Paula Santana, una niña de 11 años, ha logrado tocar el timple con sus compañeros de colegio gracias a una prótesis de brazo en 3D. Después de muchos años de intento, Paula ha logrado cumplir su sueño e interesarse por otros instrumentos musicales.
Esta pequeña de 11 años es una niña con discapacidad, ya que nació sin brazo derecho. A pesar de esta discapacidad física, Paula Santana ha podido llevar a cabo prácticamente las mismas actividades que el resto de sus compañeros, incluso en clases de gimnasia. Sin embargo, había algo que se le resistía: tocar el timple.
Logra tocar el timple con sus compañeros gracias a una prótesis 3D
El timple es un instrumento musical característico de las Islas Canarias. A simple vista es parecido a una guitarra, aunque de menor tamaño. Además, el timple solamente tiene cinco cuerdas.
Al ser un instrumento emblemático de las Islas Canarias, es habitual que los alumnos aprendan a tocar el timple en clase de música en la mayoría de colegios. Así ocurre también en el Colegio de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Chano Sánchez, que se encuentra en Carrizal de Ingenio, Gran Canaria.
Paula Santana es alumna de este centro de educación infantil y primaria. Así, después de varios años, ha conseguido tocar el timple junto a sus compañeros de clase gracias al desarrollo de una prótesis en 3D.
Esto ha sido posible principalmente por el empeño de su profesora de música, Mónica de León, que decidió investigar durante años cómo ayudar a Paula a conseguir sueño. Después de investigar durante un tiempo, la profesora de Paula conoció a Maxi Concepción, que logró desarrollar una prótesis en 3D adaptada a las necesidades de Paula de manera totalmente gratuita.
Una adaptación para seguir disfrutando de la música
En declaraciones para ‘RTVC’, Paula Santana confiesa que «desde pequeña me encantaba la música. Yo me iba a rendir, porque creía que no lo iba a conseguir. Me paso el día cogiendo el móvil de mi madre y viendo cómo la gente puede tocar el timple con facilidad».
Al respecto, su profesora explica que «quería que pudiera tocar el timple al igual que sus compañeros y que no se sintiera diferente ni excluida». Finalmente, esta niña de 11 años asegura que «estoy súper feliz, porque yo quería tocar el timple y ahora estoy interesada por el violín».
Para Paula ha resultado difícil poder ver cada día a sus compañeros tocando el timple mientras que ella no podía hacer nada. Sin embargo, mantenía la esperanza de algún día poder tocar este instrumento junto a sus amigos de clase.
Su profesora de música era consciente de las limitaciones de Paula, pero también era conocedora de su ilusión por poder tocar el timple. Por ello, decidió investigar para ayudarla. Entonces, apareció Maxi.
Maxi Concepción es un ingeniero de Gran Canaria que decidió implicarse con el sueño de Paula Santana tras conocer su historia. Todo ello, de forma totalmente gratuita. Trabajó durante más de cinco meses para diseñar la prótesis 3D perfecta para Paula.




