La Seguridad de Ingreso Suplementario (SSI, por sus siglas en inglés) es la prestación del Seguro Social pensada para personas mayores de 65 años, ciegas o con una discapacidad que además tienen ingresos y recursos muy limitados. No es una pensión contributiva y no exige haber trabajado.
En 2026 sus cuantías subieron un 2,8% con el ajuste por costo de vida. Los límites de patrimonio, en cambio, siguen exactamente igual que hace más de tres décadas.
¿Cuánto paga el SSI en 2026?
Estas son las tasas federales máximas que fija la Administración del Seguro Social para este año:
- 994 dólares al mes para un beneficiario individual.
- 1,491 dólares al mes para una pareja elegible.
Son máximos, no cantidades garantizadas. La SSA resta del importe casi cualquier otro ingreso, así que la mayoría de beneficiarios cobra menos. Muchos estados añaden además un suplemento propio que se suma a la cifra federal.
El límite de recursos que no se actualiza
Para conservar el SSI hay que mantenerse por debajo de un tope de recursos que sigue congelado desde 1989:
- 2,000 dólares para una persona sola.
- 3,000 dólares para un matrimonio.
Se cuentan el dinero en cuentas bancarias, el efectivo, las acciones y los bonos. No cuentan la vivienda habitual, un vehículo, los enseres domésticos ni, en general, las pólizas de seguro de vida de escaso valor.
Es un umbral bajísimo: una herencia modesta, un atraso pagado de golpe o un regalo familiar pueden dejar a alguien fuera del programa de un mes para otro.
Trabajar cobrando SSI o SSDI: el límite de 1,690 dólares
Quien recibe prestaciones por discapacidad tiene otro tope que vigilar, el de la Actividad Sustancial y Lucrativa (SGA). En 2026 está fijado en:
- 1,690 dólares al mes para personas no ciegas.
- 2,830 dólares al mes para personas ciegas.
Superar ese nivel de ingresos por trabajo puede llevar a la SSA a considerar que la persona ya no cumple la definición de discapacidad. En el SSI, además, cada dólar de ingresos reduce el pago según una fórmula propia, aunque la agencia excluye una parte de los ingresos laborales del cálculo.
Diferencias con el Seguro Social clásico
El SSI no se financia con los impuestos sobre la nómina, sino con fondos generales del Tesoro. Por eso no pide historial laboral ni créditos de trabajo, a diferencia de la jubilación o el SSDI.
Sí comparte con el resto de prestaciones la forma de cobro: el dinero llega únicamente por depósito directo o tarjeta Direct Express. El pago del SSI se envía el día 1 de cada mes y se adelanta al día hábil anterior si esa fecha cae en fin de semana o festivo.
Qué hay que comunicar a la SSA
Cambiar de domicilio, empezar a trabajar, recibir una herencia, casarse o que alguien pase a vivir en el hogar son situaciones que hay que notificar. El plazo habitual es antes del día 10 del mes siguiente.
No hacerlo es la causa más frecuente de los sobrepagos, que la agencia reclama después y puede recuperar descontándolos del cheque mensual. Si la convivencia cambia por un divorcio, conviene revisar además los beneficios que se pueden cobrar sobre el historial del ex cónyuge.




