Una viuda de 88 años que ayudó a crear un negocio inmobiliario de 45 millones en Nueva York logra reabrir su reclamación de herencia contra su hija tras decir que firmó medicada

Ann Giurdanella, una viuda de 88 años de Nueva York, podrá seguir adelante con su reclamación sobre la herencia de su marido, dueño junto a ella de un negocio inmobiliario valorado en más de 45 millones de dólares. La División de Apelaciones de Nueva York (Primer Departamento) ha revocado el 22 de octubre de 2026 la decisión que había archivado su caso por presentarse fuera de plazo, según la resolución Matter of Giurdanella y la información de Times of India. Ann sostiene que firmó documentos medicada y enfrenta a su hija, Christine Giurdanella-Renzi, y al abogado Gregg Weiss.

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Cabe recordar que el fallo no resuelve quién tiene razón. Lo que hace es devolver el asunto al Tribunal Testamentario (Surrogate’s Court) para que celebre una vista y examine los hechos.

Un negocio levantado durante 64 años de matrimonio

Ann y su marido, Robert Giurdanella, estuvieron casados 64 años. En ese tiempo compraron, rehabilitaron y gestionaron 14 edificios del East Village, en Manhattan, según Times of India. La documentación judicial habla de participaciones totales o parciales en nueve edificios de apartamentos de alquiler, además de locales comerciales y otras propiedades cercanas.

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El reparto de tareas estaba claro: ella se ocupaba de la gestión diaria y él, de la parte financiera. El patrimonio incluía también cerca de un millón de dólares en efectivo, un apartamento en Florida y una vivienda en el condado de Putnam.

La firma de los documentos tras la muerte de su marido

Robert falleció el 6 de diciembre de 2021. Alrededor de un año antes había firmado un testamento y creado un fideicomiso revocable con sus participaciones inmobiliarias, algo de lo que Ann asegura que no fue informada. Christine quedó como albacea y fideicomisaria sucesora, mientras que su madre tenía derecho a ingresos, pero no podía disponer del capital por sí sola.

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Tras la muerte de Robert, Ann estuvo hospitalizada y pasó por un centro de rehabilitación. Según su versión, volvió a casa a principios de febrero de 2022 mientras tomaba lorazepam, un ansiolítico. La resolución cita un vídeo en el que, presuntamente, Christine le presenta los papeles y ella los firma medicada, sin leerlos ni entenderlos.

Entre esos documentos había una renuncia y consentimiento a la validación del testamento. Ann alega que Weiss, abogado de la familia desde hacía años, los preparó sin explicarle sus consecuencias. Weiss rechaza las acusaciones y las califica de infundadas, según el New York Post.

Por qué el plazo ya no cierra el caso

En Nueva York, el cónyuge viudo puede reclamar una parte de la herencia aunque el testamento diga otra cosa: un tercio del patrimonio neto, con un mínimo de 50.000 dólares. Es decir, una cuota mínima que la ley le protege. Eso sí, debe pedirla dentro de los seis meses siguientes al nombramiento del albacea y, como máximo, dos años después del fallecimiento.

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Christine fue nombrada albacea en marzo de 2022. Ann contrató a nuevos abogados en septiembre de 2024 y presentó su reclamación en noviembre de 2024, fuera de plazo. El tribunal lo reconoce, pero aplica la doctrina del equitable estoppel: quien provoca con su conducta que otro incumpla un plazo no puede luego aprovecharse de ese retraso. La mayoría ha considerado que las alegaciones de Ann bastan para que se estudie en una vista.

Asimismo, los jueces han tenido en cuenta que Ann tiene 88 años, estudió hasta octavo curso y no tiene acceso ni formación en internet. Según el análisis del abogado Kevin Schlosser, que califica el asunto como una cuestión nueva en Nueva York, la mayoría fue tajante sobre los conflictos familiares:

La hostilidad personal no sustituye a la información, y los mensajes airados y los conflictos familiares tampoco proporcionan los documentos del fideicomiso, los datos de la herencia ni el aviso de los derechos legales.

La decisión no fue unánime. Un juez discrepó al entender que la ley no permite esta excepción, porque «un tribunal no puede modificar una ley añadiendo palabras que no están ahí».

El dinero que sigue en disputa

Según la resolución citada por Times of India, Ann debería haber recibido al menos 2 millones de dólares en los dos años y medio posteriores a la muerte de Robert, procedentes de un fideicomiso con acciones y bonos. En cambio, Christine solo le habría entregado unos 133.000 dólares.

Ann acusa además a su hija de quedarse con sus prestaciones de la Seguridad Social y de hacerse con el apartamento de Florida, algo que Christine niega. Sus abogados recuerdan que resoluciones anteriores rechazaron las pretensiones de Ann. Por otro lado, el New York Post publicó que en septiembre de 2025 Ann demandó a Weiss por fraude, mala praxis y negligencia, reclamándole 15 millones de dólares.

Con todo, la batalla continúa. La vista deberá aclarar qué sabía Ann, quién debía informarla y si realmente pudo proteger sus derechos a tiempo.