Adela es una ciudadana que trabajaba como charcutera en un supermercado y que ha logrado el reconocimiento de una pensión de incapacidad permanente absoluta por la vía judicial. Todo ello, tras perder su empleo y después de dos negativas por parte del INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social).
Este caso ha sido desvelado por la abogada Marina Alaminos a través de su cuenta de Instagram (@marinaalaminos). Pone de manifiesto las dificultades que encuentran muchas personas para acceder a una incapacidad permanente aún cumpliendo los requisitos para ello.
Adela perdió su trabajo a causa de las limitaciones
Tal y como hemos indicado anteriormente, Adela trabajaba como charcutera en un supermercado. Sin embargo, el dolor físico se hizo presente en su día a día provocándole importantes limitaciones a la hora de desarrollar esta actividad laboral.
En un principio pensaba que este dolor iría desapareciendo poco a poco, pero nada más lejos de la realidad. El dolor en la espalda se fue acentuando con el paso del tiempo. Además, también apareció el dolor en las cervicales, las lumbares y problemas de columna. Un dolor que también se extendió hacia su pierna.
A pesar de los dolores y las limitaciones, Adela no quería dejar de trabajar. La empresa, incluso, la cambió de departamento para que pudiera continuar desarrollando una actividad laboral. «El problema no era el puesto, era que el cuerpo ya no respondía», manifiesta Marina Alaminos.
Ni siquiera con el cambio de puesto de trabajo pudo continuar y después de tantos años perdió su trabajo. Las limitaciones eran evidentes y le impedían desarrollar una actividad laboral con un mínimo de eficacia.
Ante esta situación, Adela decidió pedir ayuda y acudió al despacho de la abogada Marina Alaminos para que analizara su caso. Tras estudiar su caso y todos los informes, esta abogada determinó que Adela presentaba limitaciones para cualquier tipo de trabajo.
Dos negativas del INSS e incapacidad permanente por la vía judicial
Con todo ello, Marina Alaminos solicitó la incapacidad permanente para Adela a través de la vía administrativa. Sin embargo, el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social) denegó tanto la solicitud como la Reclamación Previa. Una doble negativa que hizo que esta trabajadora perdiera prácticamente toda esperanza.
Aunque la tesitura cada vez era más compleja, Alaminos tenía claro que Adela cumplía los requisitos para cobrar una pensión de incapacidad permanente absoluta. Por ello, explica que «recopilamos toda la documentación y preparamos cuidadosamente la estrategia».
Una vez en el juicio, tras la demanda al INSS, Marina Alaminos defendió que «si ni siquiera una empresa que intenta adaptar el puesto consigue que puedas trabajar, el problema ya no es el puesto, es que tu estado de salud ya no te permite trabajar».
La jueza entendió que las limitaciones de Adela le impedían llevar a cabo cualquier actividad laboral, por lo que en su resolución le reconoció el derecho a cobrar una pensión de incapacidad permanente absoluta. Por tanto, esta ciudadana podrá percibir una pensión con una cuantía equivalente al 100% de su base reguladora.




