Quien solicite la pensión de jubilación a partir del 1 de enero de 2026 tiene derecho a que el Instituto Nacional de la Seguridad Social calcule su base reguladora por dos fórmulas distintas y le aplique de oficio la más favorable. No hay que pedirlo ni marcar ninguna casilla. Lo establece la disposición transitoria cuadragésima de la Ley General de la Seguridad Social y se aplicará a todas las jubilaciones solicitadas hasta el 1 de enero de 2041.
Es una de las novedades más relevantes de la reforma y una de las peor explicadas.
Las dos fórmulas que se comparan
Opción A, la clásica. Se toman las 300 últimas bases de cotización —los 25 últimos años— y se dividen entre 350. Es el sistema que venía rigiendo.
Opción B, la nueva. Se amplía el periodo de referencia y, sobre él, se permite descartar los peores meses. En 2026 el periodo considerado es de 304 meses, de los que se computan las 302 mejores bases, aplicando el divisor correspondiente al periodo ampliado.
El INSS calcula ambas y reconoce la que arroje un resultado superior. Es decir: el sistema no puede perjudicar a nadie respecto de la situación anterior.
Cómo evoluciona el periodo de cálculo
La transición es gradual. El periodo de referencia se amplía en cuatro meses cada año:
- 2026: 304 meses de referencia.
- 2027: 308 meses.
- Y así sucesivamente hasta llegar a 348 meses —29 años—, computando las 324 mejores bases, es decir, descartando los dos peores años completos.
Es decir: el periodo se alarga, pero a cambio se permite dejar fuera los tramos más flojos. Esa es la lógica del diseño.
A quién beneficia cada fórmula
La respuesta depende de la forma de la carrera laboral.
La opción clásica suele ser mejor para quien ha mantenido bases altas y estables en los últimos 25 años, sin lagunas ni caídas.
La opción nueva favorece a quien tuvo interrupciones al final de su vida laboral: despidos a los 55 o 60 años, periodos de desempleo prolongado, reducciones de jornada o trabajo autónomo con bases mínimas en la recta final. Al poder descartar esos meses, la media mejora.
Por el contrario, quien sufrió las lagunas al principio de su carrera —hace treinta o cuarenta años— apenas notará diferencia, porque esos años quedan fuera del periodo de cálculo en ambos casos.
Un detalle que casi nadie menciona: la actualización con el IPC
Las bases de cotización que entran en el cálculo se actualizan con el IPC, salvo las correspondientes a los 24 últimos meses, que se computan por su valor nominal.
Ese detalle tiene un efecto práctico importante: en periodos de inflación alta, los últimos dos años de cotización pesan comparativamente menos de lo que parece, porque no se revalorizan. Es un factor a considerar al decidir la fecha de jubilación.
Qué hacer antes de solicitar la pensión
- Descargar el informe de vida laboral y revisar que no falten periodos.
- Comprobar las bases de cotización de los últimos 25 a 29 años, no solo los años cotizados.
- Usar el simulador oficial de la Seguridad Social, que ya incorpora las dos fórmulas.
- Valorar si conviene retrasar unos meses la solicitud para dejar fuera un tramo especialmente bajo.
Cabe recordar que sobre la base reguladora se aplica después el porcentaje por años cotizados: 50% con 15 años y 100% con 36 años y 6 meses en 2026, umbral que sube a 37 años en 2027. Y que adelantar la jubilación añade encima los coeficientes reductores.
Con todo, la conclusión es tranquilizadora en un punto y exigente en otro: nadie va a cobrar menos por el cambio, pero decidir bien la fecha de jubilación exige mirar las bases una por una, no solo contar los años.




