El 29 de octubre de 2024 siempre será una fecha recordada en España. Ese día, la Comunidad de Valencia quedó prácticamente sepultada tras el paso de una Depresión Atmosférica de Niveles Altos –DANA– que arrasó con todo lo que se iba encontrando a su paso, incluyendo más de 200 vidas.
A día de hoy, los vecinos de las zonas más afectadas de estos municipios de Valencia continúan reclamando ayudas, que no terminan de llegar, e intentando recuperar la normalidad de sus vidas, aunque con el recuerdo siempre presente de todo lo que pasó durante aquellas jornadas, que pusieron a la comunidad en el epicentro de la actualidad mundial.
De hecho, todavía se siguen notando los estragos de la DANA, tanto en inmuebles, negocios e historias humanas como la de Francisco, un vecino de 89 años que reside en Parque Alcosa, un barrio obrero en el límite de Alfafar con el municipio de Massanassa, que fue uno de los más golpeados por las torrenciales lluvias.
Francisco, 89 años de edad y 500 días sin salir de casa
A través de las redes sociales del periodista Manu Reyes (@manureyesperiodista), el mundo ha podido conocer la historia de vida de Francisco, un vecino de 89 años de edad con residencia en uno de los municipios próximos a una de las zonas más azotadas por la DANA de Valencia.
En un testimonio cargado de coraje, dolor y sinceridad, este vecino de Parque Alcosa ha expuesto cómo ha sido su día a día desde que las lluvias hicieron acto de presencia en Valencia y, especialmente, cómo ha sido lidiar con los efectos de la DANA, marcados por destrozos en las calles, negocios perdidos y más de 200 vidas perdidas.
Así, en el caso de Francisco, la DANA le ha impedido poder, prácticamente, volver a salir a la calle, llevando más de 500 días ‘encerrado’ en su vivienda: «Me quedan cuatro días para poder vivir«, lamenta este vecino de Valencia ante esta desagradable situación que está atravesando.
Vive en un cuarto piso de Parque Alcosa, un municipio que se sitúa en el límite de Alfafar con el municipio de Massanassa. El inmueble, debido a las terribles consecuencias de la DANA, carece de ascensor, lo que complica notablemente la vida de Francisco para poder pisar la calle, como solía hacer antes con frecuencia, debido a su movilidad ya reducida.
«En año y medio, he podido salir cinco veces«, recuerda este vecino, con la voz quebrada: «Necesito salir a la calle, como todo el mundo», ruega este hombre de 89 años de edad. Por tanto, su impotencia, enfado y frustración es palpable y permite desarrollar un amplio sentimiento de empatía: «Me están robando la vida; naturalmente, me la están robando», precisa.
Una sensación de abandono
Valencia estuvo en el foco mediático durante y después del paso de la DANA que asoló algunos de sus municipios. Tras la tormenta, debería llegar la tempestad, pero todavía se echan en falta ayudas, recursos y apoyos por parte de las instituciones para paliar los efectos de las lluvias.
Francisco, por su parte, determina que «de los viejos no tienen piedad», en relación a la situación que él mismo tiene que experimentar ante la nula posibilidad que tiene para poder salir de la vivienda y bajar los cuatro pisos de escaleras por la inoperancia del ascensor.
Por tanto, Manu Reyes, periodista que ha reflejado su historia, estima que este vecino de 89 años «está indignado, dolido y desesperado; sabe que le queda poca vida y la está pasando encerrado en su casa». Además, la «salud física y mental se deteriora cada día que no puede salir».




