Valter Fonseca dos Santos, un hombre que ha pasado 15 años en situación de calle, ha obtenido la puntuación más alta entre los 22 aspirantes que competían por tres plazas de sepulturero convocadas por el Ayuntamiento de Patos de Minas, en el estado brasileño de Minas Gerais. El puesto está retribuido con 805 reales al mes e incluye dietas, transporte y plan de salud, según la información publicada por medios brasileños y recogida por ‘Mundo Deportivo’ el 13 de agosto de 2026.
Cabe recordar que un concurso público de este tipo funciona en Brasil de forma similar a una oposición en España: una convocatoria oficial, un temario cerrado y una prueba en la que solo los mejor clasificados acceden a la plaza. En este caso, la competencia era de más de siete candidatos por puesto.
De Bahía a Minas Gerais buscando una vida mejor
Fonseca dos Santos es originario del estado de Bahía, en el nordeste brasileño, y se desplazó a Minas Gerais con la intención de encontrar mejores condiciones de vida. El salto no salió como esperaba y terminó viviendo sin techo.
Durante ese tiempo no dejó de buscar empleo. Encadenó trabajos temporales —entre ellos una temporada en la cosecha del tomate—, pero ninguno le permitió estabilizarse ni salir de la calle. Es decir, el problema no fue la falta de actividad laboral, sino la ausencia de un contrato duradero que sostuviera un alquiler.
Cuatro meses estudiando en el banco de una plaza
La oportunidad le llegó a través de un centro especializado en asistencia social, donde tuvo conocimiento de la convocatoria municipal. La directora de protección social de la institución fue quien le animó a presentarse.
A partir de ahí, una plaza pública se convirtió en su sala de estudio. Durante cuatro meses repasó el temario sentado en un banco, aprovechando las horas de luz natural, sin biblioteca, sin escritorio y sin un lugar donde guardar los apuntes. El día del examen se presentó y firmó el mejor ejercicio de todos los candidatos.
La plaza
Estas son las condiciones del puesto, según la convocatoria del consistorio:
- Tres plazas de sepulturero para 22 aspirantes.
- Salario de 805 reales mensuales.
- Dietas cubiertas.
- Transporte.
- Plan de salud.
No es una retribución elevada, pero sí algo que Fonseca dos Santos llevaba década y media sin tener: un ingreso fijo y previsible cada mes. Y ese es, precisamente, el requisito que suele exigir cualquier arrendador para firmar un contrato.
«Pretendo usar el primer sueldo para alquilar una casa»
El propio protagonista ha resumido en una sola frase qué significa para él aprobar esta oposición, en declaraciones recogidas por medios brasileños.
«Pretendo usar el primer sueldo para alquilar una casa»
Su caso ilustra un obstáculo que también se repite en España: la dificultad de acceder a un empleo estable, y por tanto a una vivienda, cuando no se dispone de domicilio, ni de un espacio donde formarse, ni de la estabilidad mínima para preparar un proceso selectivo. Con todo, el resultado de Fonseca dos Santos demuestra que el sinhogarismo no es una cuestión de capacidad ni de voluntad, sino de oportunidades y de acompañamiento social. A partir de ahora, el reto para él es distinto: convertir ese primer salario en un contrato de alquiler y cerrar 15 años de intemperie.



