Sin duda, es una trayectoria ejemplar. Diego Rodríguez tiene 12 años de edad, pero ya ostenta un impresionante palmarés a sus espaldas en el mundo del parakárate, una modalidad adaptada de este deporte para personas que presentan algún tipo de discapacidad. En el caso de este joven asturiano, natural del municipio de Cangas del Narcea, con apenas tres meses de edad le detectaron el síndrome de Nistagmus; también, poco tiempo después, fue diagnosticado de albinismo ocular y, en la actualidad, a esta severa discapacidad visual, le acompaña el síndrome de Asperger en un nivel inicial. Diego es un campeón dentro y fuera de la pista -tatami- con un admirable recorrido, tanto en forma de trofeos como de reconocimiento y sensibilización en el deporte.
Precisamente, el deporte se ha perfilado como un escaparte idílico para fomentar la participación de las personas con discapacidad en la sociedad, no sólo en el ámbito deportivo. Desde el momento en el que Diego fue diagnosticado de albinismo ocular comenzó la sensibilización, reconocimiento y concienciación sobre esta enfermedad, que derivó en la entrada de este joven deportista en el mundo del kárate. No obstante, previo a esta modalidad, Diego Rodríguez practicaba atletismo junto a su entrenador Domingo, pero debido a la progresiva pérdida de visión y la necesidad de adaptaciones se vio obligado a hacer un parón, que fue cuando emergió la posibilidad de dar los primeros pasos en kárate, que lo vive «con pasión» y donde ya tiene una extenso y meritoria vitrina de trofeos y medallas.
Visibilidad al albinismo en el deporte
El albinismo ocular que Diego presenta le provoca diferentes afecciones visuales, como agudeza visual, fotofobia, visión tridimensional reducida y movimiento involuntario de los ojos, entre otras. Sin embargo, este joven asturiano ha sabido reconducir su vida y adaptarla de la mejor posible a través del deporte, donde se ha convertido en un referente en el kárate para personas con discapacidad -parakárate-, obteniendo un merecido reconocimiento a pesar de su, todavía, temprana edad. Del mismo modo, este recorrido no hubiera sido posible sin la inestimable colaboración de su maestro, Francisco Martins, quien le tendió la mano para acompañar a Diego a lograr todos los objetivos, por inimaginables que pudiesen parecer. Menos para ellos.
A día de hoy, el palmarés de Diego Rodríguez cuenta con tres campeonatos de Asturias, un campeonato de España, tres veces campeón de la liga Nacional y Grand Winner, un galardón que premia al atleta de kárate que ha ganado el circuito de la Premier League o Liga Nacional en una temporada. No está nada mal para ser un deportista de doce años de edad y con una severa discapacidad visual, acompañado de síndrome de Asperger. Pero nada es fruto de la casualidad, ni mucho menos, sino del esfuerzo constante de querer entrenar para mejorar y seguir compitiendo para continuar en lo más alto del podio en cada competición; de hecho, Diego ha doblado esfuerzos y ha llegado a realizar sesiones de entrenos durante tres horas a lo largo de tres veces en semana.
Ver esta publicación en Instagram
A pesar de que la vida de este deportista haya estado marcada por la discapacidad, esto no ha sido un impedimento para practicar deporte, que es una de sus grandes pasiones. Tras el frustrado final del atletismo, Diego encontró en el kárate una modalidad que le «motiva para hacer otras cosas«, reconoce en una entrevista para un periódico de su municipio natal. Sin embargo, su mayor galardón no tiene forma de trofeo ni de medalla, sino de reconocimiento de todas las personas, instituciones y jurados que han topado con su historia y ensalzan el valor y la valentía de Diego para superar obstáculos y romper barreras a través de la práctica deportiva.
Pionero en Asturias
La meritocracia de Diego, incluso, trasciende más allá del deporte, a pesar de que sea complicado. Su misión no sólo reside en ganar cuantas más medallas y trofeos, mejor; también se encuentra en concienciar y normalizar sobre la discapacidad, demostrando que los límites son personales de cada uno y que nada es imposible si de verdad se quiere conseguir. Este pequeño deportista es de lo que no negocia con el esfuerzo y se afana en ser cada día mejor que el anterior, lo que le ha derivado en lograr ser convocado con la Selección Española de parakárate en diferentes ocasiones.
Además, Diego Rodríguez ha creado una importante comunidad, donde su mensaje de resiliencia y valentía ha calado notablemente en su propia comunidad del Principado de Asturias. Empezó siendo el único niño asturiano compitiendo a nivel Nacional y local en esta modalidad deportiva; ahora, gracias a su atrevimiento y osadía para aventurarse en este mundo, ya hay un asturiano más en distinta categoría, lo que pone en valor la iniciativa que tuvo Diego para ser capaz de eliminar etiquetas y hablar únicamente dentro del tatami, como se cita en el argot deportista. Una carrera admirable que no ha hecho más que comenzar.




