Aceptar una discapacidad es el primer paso para normalizarla, tanto en uno mismo como en la sociedad. David Rodríguez (@lomionoesnormal) ,firme divulgador de esta condición, que en su caso se manifiesta por una parálisis cerebral, indica que el «miedo» es la principal ‘discapacidad’ que nos une a todas las personas.
Su historia no está exenta de superación y valentía para hablar sin filtros ni tapujos sobre la discapacidad. De hecho, ha fundado su propia empresa –Fundación Pegasus– donde reclama accesibilidad y divulga que todas las personas convivimos con limitaciones, por lo que todos, en mayor o menor medida, tenemos semejanzas.
Así mismo, su activismo en redes sociales es un permanente homenaje a la normalidad y a la aceptación de la discapacidad en primera persona. Ese es su ‘secreto’ para, ahora, sensibilizar sobre esta condición, narrando los diferentes episodios de su vida y explicando como se ha portado la sociedad en cada uno de ellos.
La ‘presión’ social respecto a la discapacidad
Consecuencia de una parálisis cerebral, David Rodríguez ya tiene interiorizado que «en la vida voy a andar recto» Y no pasa nada. No le hace menos persona, menos feliz ni, por supuesto, menos digno. La discapacidad es una condición más de su personalidad que, simplemente, le ha invitado a adaptarse a diferentes situaciones.
El problema es la ‘presión’ que, fruto del pensamiento social, se metía a sí mismo: «Durante mucho tiempo viví pensando que si entrenaba más, si iba más al fisio, si me esforzaba más que nadie, algún día lo conseguiría». Entendió que no iba a ser así: «Nunca voy a andar como los demás».
Finalmente, tras aceptar su situación como persona con discapacidad, Rodríguez valora que andar ‘diferente’ nunca ha sido el verdadero problema de su vida; más bien, insiste, «el problema es todo lo que te meten en la cabeza desde pequeño» alrededor de los estándares sociales predeterminados que existen.
David menciona «esa idea de que tienes que mejorar, de que tienes que llegar, de que tienes que acercarte a un estándar que, en el fondo, nunca vas a poder cumplir«. Y es, precisamente en ese momento, «donde empieza la verdadera presión; donde empieza la verdadera ‘discapacidad‘», estima.
En definitiva, a los niños, generalmente menores, con discapacidad, la sociedad les somete a una «constante carrera por normalizarte«. David Rodríguez ha vivido esa sensación en primera persona y puede aseverar, sin miedo a equivocarse, que «pesa muchísimo».
Sentir que no eres suficiente
El testimonio de David Rodríguez con la discapacidad es un recordatorio a todas las fases que su ‘yo’ ha vivido desde que era un crío: «El problema es todo lo que te meten en la cabeza desde pequeño», define. Además, esa idea preconcebida hace daño en el plano emocional, dañando relaciones personales y con uno mismo.
«Cuando eres niño y te das cuenta de que no puedes llegar a eso, empiezas a pensar que hay algo mal en ti. Empiezas a sentir que no eres suficiente. Incluso llegas a pensar que tus padres no te quieren tal y como eres», valora Rodríguez. A pesar de que no sea una realidad, sí es una sensación que se experimenta. Y es duro.
Por tanto, David revela que ha echado en falta alguien que le dijera ‘No tienes que ser normal; tienes que ser tú‘. En ese momento es «cuando dejas de pelear contra lo que eres y empiezas a construir desde ahí», dejando de vivir en la eterna «exigencia de encajar» y empezando a hacerlo «desde la libertad de desarrollarse».




