Jordi Sabaté Pons (@jordisabatepons) es uno de los rostros más conocidos en la batalla contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica –ELA– en España. Mediante redes sociales, este joven muestra la realidad de la enfermedad y enseña las consecuencias que, progresivamente, genera en los pacientes.
En el verano de 2014, Sabaté se percató de que algo no iba bien mediante una extraña sensación de rigidez en su pierna izquierda. Ocurrió mientras jugaba al pádel, que era uno de los deportes que este catalán solía practicar con frecuencia. Desde entonces, la vida no le ha permitido tregua alguna.
Sin embargo, Jordi también le está plantando cara a la dura enfermedad de la ELA, que, de carácter progresivo, deteriora todas las funciones del cuerpo. El diagnóstico, además, vino acompañado de una delicada situación personal y profesional, por lo que el varapalo fue todavía mayor. Aun así, Sabaté es activista y divulgador de la Esclerosis Lateral Amiotrófica en primera persona.
El recuerdo de Jordi a su ‘yo’ de hace 9 años
Hace exactamente nueve años, Jordi Sabaté se encontraba disfrutando de una excelente mariscada en la Cetárea de San Felipe, Ferrol (Galicia). Este es uno de sus sitios favoritos para disfrutar del buey de mar y centollo, como bien ha reflejado en su perfil personal de redes sociales.
Este soy yo hace 9 años en la Cetárea de San Felipe, Ferrol (Galicia). Era uno de mis sitios preferidos calidad/precio para comer buey de mar y centolla.
Pocas semanas después de esta foto perdí de golpe la salud, el amor y el dinero.
Lo fácil hubiera sido hundirme y tirar la… pic.twitter.com/BrYbLG8Y7R
— Jordi Sabaté Pons (@pons_sabate) April 14, 2026
Hoy, ese recuerdo está lleno de nostalgia y de preguntas que nunca tendrán respuesta, más allá que las que el destino quiso ofrecer. La ELA apareció en la vida de Sabaté poco después de aquella ración de marisco gallego, acompañado de la ruptura del amor, la pérdida de dinero y el deterioro de la salud.
Tomando conciencia, con la perspectiva actual, Jordi Sabaté revela que, tras el diagnóstico que le confirmaba como paciente de ELA, «lo fácil hubiera sido hundirme y tirar la toalla«. Sin embargo, pensó -y piensa- que «siempre hay algo en la vida que te puede hacer feliz, aunque todo en la vida te vaya fatal, como fue mi caso».
De acuerdo con la revelación de Sabaté, mientras gozaba de la mariscada en tierras gallegas, la ELA ya formaba parte de su persona desde hacía «dos años y medio»: el diagnóstico definitivo, sin embargo, no se había definido: «Mis manos y brazos las tenía atrofiadas».
Por tanto, con de una sonrisa que ilumina su cara, Jordi Sabaté ha querido acompañar el texto de esa publicación en redes sociales con una tierna imagen, cuyo mensaje final reside en la importancia de vivir el momento, sin pensar en más allá: «La vida es ahora; el pasado y el futuro no es el ahora, no es vida».
Una historia para visibilizar la ELA
Jordi Sabaté no puede moverse, hablar, comer, beber ni respirar por sí mismo; aun así, con todas estas complicaciones derivadas de la Esclerosis Lateral Amiotrófica –ELA– es capaz de confirmar que «amo la vida». Las limitaciones son evidentes, pero también su valor y resiliencia.
Desde que un neurólogo del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona confirmarse las sospechas de Sabaté y revelase la ELA como enfermedad en el cuerpo de Jordi, su vida ha estado encaminada a motivar, informar y visibilizar esta grave patología en redes sociales, donde ya es uno de los rostros más conocidos en esta ‘batalla’.
Por tanto, el recuerdo de Jordi Sabaté a su ‘yo’ de hace nueve años no es sino un homenaje a la persona que fue y que siempre será, a quien la ELA no le podrá robar nunca la autenticidad ni las ganas de seguir viviendo.




