El 11 de marzo siempre será el día en el que Daniel Madrigal Galián (@danielmadrigalg) volvió a nacer; desde entonces, es la viva imagen de que «vivir es urgente«. Aquel día, este joven libraba del trabajo, por lo que se enfundó el traje y arrancó la moto para hacer «algo diferente». Minutos más tarde, una lesión medular llegaría a su vida en forma de diagnóstico.
En el momento del siniestro, Dani era residente en Madrid; ingresó en el Hospital 12 de Octubre, a quien le manifiesta un profundo y sincero agradecimiento por el trato que recibió allí en uno de los momentos más delicados de su vida. Ahora es usuario de una silla de ruedas y carece de movilidad de pecho hacia abajo.
La lesión medular ha sido una notable adversidad en la vida de Madrigal, pero a la que se ha adaptado con tiempo, calma y herramientas. Sin embargo, no le ha frenado en su deseo de continuar practicando deporte, una aspecto primordial a lo largo de su vida y que no va a dejar de serlo.
El deporte, una vía de escape tras la lesión medular
Cuidar la mente es tan importante como el aspecto físico. Y esta realidad es extensible a cualquier persona, indistintamente de si presenta o no una discapacidad. En el caso de Daniel Madrigal, la lesión medular le ha servido para entender el deporte como una «herramienta que te ayuda a tener la cabeza ocupada».
Siendo vía de escape o de superación, lo cierto es que Dani es un apasionado del deporte, dedicándole el tiempo que haga falta para seguir mejorando y preparándose para los retos que ya tiene en mente. No obstante, el diagnóstico de lesión medular también le permite ser emisor de un mensaje inspirador y lleno de superación.
Mediante el universo de las redes sociales, Madrigal indica que es «competitivo desde que tengo uso de razón», por lo que ‘competir’ contra él mismo para progresar en la rehabilitación de la lesión medular, con el objetivo de alcanzar la mayor autonomía posible, es un ejercicio más en su dilatada trayectoria deportiva.
Sin duda, la práctica de deporte es equivalente, en su historia, a cualquier sensación que genere «dopamina» y felicidad; también satisfacción consigo mismo al ver todo lo que es capaz de lograr: «He tenido a gente de toda la vida apoyándome, a personas que llegaron hace un rato y mi cabeza llena de nombres».
Por tanto, estima que el Hyrox -una competición que combina 8 kilómetros de carrera con 8 estaciones de ejercicios funcionales- ha permitido a Dani volver «a sentir algo que no sabía que echaba tanto de menos«. Tal vez por ello «la vida me ha dado una segunda oportunidad, y quiero seguir disfrutándola».
Luchar y perseguir pequeños objetivos
En el instante del impacto, Daniel Madrigal ya podría sospechar que algo dentro de su cuerpo no iba bien. Así lo reconoce él mismo mediante un testimonio narrado en primera persona: «Te tocas y no sientes, te quieres mover pero no lo consigues.. Solo queda esperar a que alguien venga a buscarte y ser paciente«.
Intentando abstenerse de extraer «conclusiones precipitadas«, Madrigal esperaba la llegada de un helicóptero que le trasladase hasta el hospital. Allí, las primeras exploraciones ya auguraban un pronóstico grave, por lo que supo que tocaba «luchar y perseguir los pequeños objetivos que poco a poco nos iremos marcando».
No será un camino nada fácil ni sencillo; los avances no vendrán solos, sino que requerirán grandes dosis de esfuerzo. Pero por supuesto que «llegarán y habrá que nutrirse de ello para no decaer», contando siempre con un importante apoyo de quienes «habéis llegado a mi corazón y me habéis dado la fuerza que necesitaba».
Para este joven motorista y apasionado por el deporte, sentir ese aliento en uno de los momentos más delicados de sus 27 años ha sido, sin duda, «la experiencia más bonita de toda mi vida«, concluye Daniel en redes sociales a modo de agradecimiento.




