Laura Moldes es la madre de Claudia, Noa y Hugo. Los dos pequeños presentan un severo cuadro de discapacidad que su madre trata de visibilizar en redes sociales (@misgrandesguerreros) para crear conciencia sobre la imperiosa necesidad de dar pasos hacia delante en materia de inclusión.
Mediante sendos diagnósticos de sus hijos, Laura sensibiliza y reconoce la parálisis cerebral, el Trastorno de Espectro Autista -TEA- y la discapacidad auditiva. Por tanto, esta valiente mujer enseña la cruda realidad de la crianza de los niños con discapacidad y los escasos planes de ocio de los que puede disfrutar.
En este sentido, en una de sus publicaciones en plataformas digitales, Moldes reivindica el derecho a jugar de los más pequeños, una idea que la hila con la posibilidad de impulsar la accesibilidad en los parques infantiles para que, de esta manera, ningún niño se quede sin disfrutar de las instalaciones por su discapacidad.
Parques infantiles para niños con discapacidad
Noa es una niña con parálisis cerebral y sordera profunda; Hugo, su hermano, es un pequeño que comparte la condición de parálisis cerebral y, además es usuario de implantes cocleares debido a una discapacidad auditiva y presenta un diagnóstico de autismo.
Ante la delicada tesitura a la que se enfrenta cada día esta madre, Laura ha reivindicado y exigido mediante un mensaje en redes sociales la adaptación de parques infantiles para que sean accesibles para todos los niños. Lo hace bajo un poderoso lema: «Jugar también es un derecho«.
En su casa, la discapacidad está presente en sus dos hijos menores, pero también se hace presente la normalidad de la situación, entendiéndola y aceptándola como lo que es: una condición más de Noa y Hugo. Ese mismo mensaje es el que trata de divulgar al resto de la sociedad.
Así mismo, Moldes indica que «no faltan ganas de jugar» en estos niños con discapacidad, sino que el verdadero problema radica en que no existen los espacios adecuados para que el juego pueda hacerse palpable. Por tanto, lo «que debería ser normal» se convierte en una barrera para muchos menores y sus familias.
Finalmente, el reclamo de Laura se sustenta en la petición de «más columpios accesibles y más parques adaptados» para que todos los niños puedan disfrutar en igualdad de condiciones, fomentando la «inclusión real» desde la infancia.
Respeto y comprensión
La sinceridad y la transparencia con la que Laura habla sobre la discapacidad de sus hijos no deja indiferente a nadie. No rehúye las preguntas y responde a ellas mediante redes sociales, creando un clima de normalidad que bien debe ser reconocido.
A pesar de las notables dificultades que tiene en casa, esta familia se ha erguido como un irrompible lazo de unión entre cada uno de sus miembros, donde la discapacidad ha penetrado para ser, simplemente, un testigo directo de ese amor. «Mis hijos no necesitan pena«, expone Laura.
Por tanto, lo único que ruega Moldes a la sociedad respecto al colectivo de la discapacidad es ofrecer respeto, comprensión y una mirada que no sólo se fije «en lo que le resulta bonito», sino que tenga un campo de visión más amplio y sea capaz de abrazar cualquier realidad.
