La historia de vida, resiliencia y adaptación de Francisco Zuasti (@FranciscoZuasti) cumple la mayoría de edad. El 22 de mayo de hace 18 años, un accidente de trabajo fue el motivo por el que, desde entonces, vive con una tetraplejia y un grado de discapacidad del 90%.
A lo largo de este periplo de tiempo, Zuasti se ha alzado como una persona de referencia para el colectivo de las personas con discapacidad, ofreciendo una fuente de inspiración y, esencialmente, de información, en un contexto en el que no era sencillo encontrarla.
Ahora, poniendo de manifiesto el valor de la vida, Francisco Zuasti celebra la mayoría de edad de su lesión medular y agradece la segunda oportunidad de la que dispone para seguir disfrutando, reivindicando derechos de personas con discapacidad y cuidando de su familia.
18 años conviviendo con la discapacidad
A través de sus redes sociales, Francisco Zuasti ha ‘celebrado’ el 18 aniversario de aquel accidente laboral que le impulsó a ser usuario de silla de ruedas debido a un estado de tetraplejia y le ocasionó una discapacidad del 90%: «La caída de 10 metros debería haber acabado con mi vida«. Pero no fue así.
Aunque reconoce que «no siempre es fácil«, este jerezano asegura que, desde el mismo instante que cobró conciencia y gratitud ante esta ‘segunda oportunidad’ de vivir tras la lesión medular a la altura de la C-7, ha dedicado todos sus sentidos a «demostrar que esta ‘nueva oportunidad’ merecía ser vivida y aprovechada al máximo«.
Su carácter y resiliencia le hacen ser «muy exigente conmigo mismo», admite a través de redes sociales. Fruto de esa exigencia propia, Zuasti refleja que «valoro cada pequeño detalle y me gusta demostrar que, incluso con muy poco, se puede hacer muchísimo«.
Así mismo, tras evidenciar una admirable dosis de adaptación ante la vida, Francisco también asevera que «las ganas, la fe y la ilusión pueden más que muchos límites». Sin embargo, precisamente en esta línea, expone la realidad de las personas con discapacidad y cómo la accesibilidad es un factor fundamental para la calidad de vida de este colectivo.
De hecho, Francisco Zuasti es el primer promotor de viviendas en España con gran discapacidad, a través de la empresa familiar GOFRAMA. Su idea está sustentada en la accesibilidad de todos los inmuebles y en la calidad de vida de cualquier persona que necesite un hogar adaptado a sus propias necesidades.
Los límites sí existen
Alejado de utopías y realidades ficticias, Francisco precisa que, efectivamente, para las personas con discapacidad «los límites existen y hay que adaptarse«. Como consecuencia de esta idea, apostilla que la vida no se resume «en una frase de las tazas de ‘Mr. Wonderful‘», sino que va mucho más allá de un bonito lema.
Bajo el realismo del que hace gala en redes sociales, Zuasti subraya que es consciente de que «no todo depende de la mente ni de la fuerza de voluntad; hay límites reales, situaciones difíciles y cosas que no puedes hacer por muchas frases motivadoras que leas».
Sin embargo, paradójicamente, ese instante fue el que permitió a este empresario abrir los ojos y comprender una nueva realidad. La suya propia: «La verdadera lucha no consiste en sentirse un superhéroe, sino en adaptarse, aceptar lo que uno tiene y hacer aquello que puedas hacer de la mejor forma posible».
Finalmente, Zuasti también menciona las barreras como una condición que no permite a las personas con discapacidad avanzar al ritmo que les gustaría, ya sean de índole arquitectónico o social: «Hay que tomar la decisión de adaptarte a las circunstancias para poder seguir viviendo lo mejor posible».
Ahora, con la mayoría de edad de su lesión medular cumplida, Francisco Zuasti continúa siendo un espejo en el que mirarse y una persona de referencia para el colectivo de la discapacidad: «Gracias por estar, por empujarme cuando más lo necesito y por hacer que esta travesía merezca la pena«.






