Viajar es uno de los grandes privilegios de la vida. No obstante, no siempre es una aventura accesible para todos los pasajeros que desean visitar otras ciudades del mundo, con énfasis especial en el colectivo de la discapacidad y en todas las situaciones a las que se deben enfrentar en esa travesía.
Así lo ha expuesto Marina Joven (@marinajoven_to), terapeuta ocupacional que trata de romper barreras sobre la discapacidad mediante su propio ejemplo. Como experta en violencia de género, diversidad e igualdad, esta profesional abarca un sector importante y ofrece un contenido divulgativo sobre aceptar y adaptarse a ser usuaria de silla de ruedas.
Del mismo modo, Marina también expone el ‘miedo’ que se apodera de personas con discapacidad o movilidad reducida a la hora de viajar. Es un sentimiento comprensible, pero que emerge ante la falta de accesibilidad o incertidumbre que genera vivir en una sociedad que, de momento, no favorece la autonomía e independencia de esta comunidad.
El ‘miedo’ a viajar de personas con discapacidad
Hacer las maletas, preparar el itinerario de visitas y pensar cuales son algunos de los principales lugares de interés son aspectos ligados a un viaje. Sin embargo, los pasajeros y viajeros con discapacidad deben pensar más allá y tener en cuenta otra serie de circunstancias.
Así mismo, como persona con discapacidad y usuaria de silla de ruedas, Marina Joven confiesa que «tengo muchas ganas de viajar»; no obstante, también asegura que «a la vez, tengo ese miedo previo que me sigue apareciendo antes de cualquier viaje».
Esa sensación se hace extensible entre el propio colectivo, que debe someterse a instantes de incertidumbre, dudas o pensamientos relacionados con su condición y la accesibilidad. Motivada por esa sensación, Marina afirma que «viajar está muy bien, pero cuando tienes una discapacidad, no es solo hacer la maleta y listo».
Por tanto, Marina menciona el «miedo a que las asistencias fallen, miedo a los retos que suponía y el miedo a no tener el cuerpo ese día para poder disfrutar de verdad del sitio al que he ido». En cualquier caso, son pensamientos ajenos a la voluntad de uno mismo y que aparecen debido a la escasa confirmación de poder gozar de medidas accesibles.
Finalmente, esta terapeuta ocupacional invita a quienes estén atrapados en la sensación ‘quiero, pero me da cosa‘ a compartir su situación con ella, ofreciendo un nexo de comprensión y acompañamiento. Viajar no debe ser un privilegio.
El deseo de romper barreras
A pesar de las complicaciones que Marina encuentra para viajar siendo persona con discapacidad, sus ganas y deseo de romper barreras pesan más que cualquier obstáculo que se pueda encontrar a lo largo de esta experiencia.
Así mismo, Joven ha invertido tiempo y formación para poder ir «encontrando mis propios atajos y descubriendo otros muchos que muchas veces no son tan conocidos», con la intención de disfrutar de cada viaje con las mayores garantías posibles.
Ahora, del mismo modo, informa que va a poner su experiencia al servicio de personas con discapacidad o movilidad reducida que necesiten conocer esta realidad: «Estoy preparando una serie de vídeos para enseñaros cómo busco sitios accesibles, qué cosas tengo en cuenta y algunos tips que a mí me han facilitado mucho la vida y me dan autonomía para seguir viajando«.






