Librar la batalla de la mente contra uno mismo es uno de los ejercicios más complejos tras una lesión medular o cualquier otro tipo de lesión que derive en una discapacidad. Anna Franch, una joven de Sabadell (Barcelona) lo ha hecho con la mejor de sus sonrisas.
El 15 de noviembre de 2022, la vida de Anna (annafraanch) cambiaría «de manera radical», como ella misma lo tilda. Una lesión medular como resultado de un accidente sería el motivo por el que pasaría de la bipedestación a ser usuaria de silla de ruedas para poder desplazarse.
Sin embargo, rodeada de su entorno más cercano y de los profesionales que le han acompañado en este arduo proceso, Franch ha podido esquivar la debilidad propia de estas situaciones y ha sacado a relucir la resiliencia para hacerse a sí misma la promesa de intentar siempre ser feliz.
Una promesa tras una lesión medular
Aquel día de 2022 y del mes de noviembre era martes. Anna Franch viajaba en su motocicleta cuando un siniestro vial le derribó y le causó una lesión medular: «Quedé paralizada de pecho hacia abajo». Acababa de comenzar una batalla por su vida.
A través de sus redes sociales, esta joven indica que pasó los siguientes 15 días ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos -UCI- donde luchaba por su vida en cada minuto. Finalmente, «logré salir«, celebra Anna.
Posteriormente, sin embargo, llegaron los días más complicados en una de las habitaciones del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, donde esta joven, de forma paulatina pero brusca, comenzaba a ir «siendo consciente de mi situación«.
La vida que Anna conocía se había esfumado para siempre de la yema de sus dedos, pero no de sus recuerdos. El accidente con su moto le había causado una lesión medular que le privaría de caminar, pero encontraría las maneras de volver a ser la niña que siempre ha sido.
Por ello, a pesar de las complicaciones propias de la discapacidad, Anna Franch ya detalló pocos meses después del siniestro que «doy gracias de estar viva y de poder seguir viviendo esta maravillosa vida, porque aunque vengan mal dadas siempre lucharé por ser feliz«.
Adaptarse a una ‘nueva’ vida
La misma pero diferente. Paradójicamente, esa es la vida que tiene Anna Franch siendo la misma persona que era previo al accidente de aquel 15 de noviembre de 2022. Ahora, sin embargo, lleva implícita una condición que le impide caminar.
El día 4 de enero de 2023, recuerda, Anna salió del Hospital Vall d’Hebron de la ciudad Condal para comenzar su rehabilitación en el Instituto Guttman de Barcelona, un lugar en el que «he conocido a maravillosas personas que estaban en la misma situación que yo y donde me estoy rehabilitando para adaptarme a mi nueva vida«.
En esta línea, Franch no esconde que «han sido los meses más duros de mi vida«, motivo por el que agradece «a las personas que me están acompañando en esta travesía, a mis padres, a mi hermana, a mi familia, a mis amigos y a todo el maravilloso personal sanitario» su apoyo y simple presencia.
Finalmente, concluye una publicación en sus redes sociales advirtiendo que «la vida da muchas vueltas y no siempre nos pone en situaciones fáciles, pero soy una persona fuerte y nada va a poder conmigo«. Así lo ha demostrado.






