Los cambios de rutina, la ausencia de familiares o la pérdida de contactos habituales pueden hacer que muchas personas mayores se sientan solas. Así lo explica Helena Díaz, jefa del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Torrejón, que lanza un mensaje claro: «El envejecimiento no tiene por qué ir acompañado de soledad».
Esta especialista advierte de que hay momentos del año, como el verano o los periodos de vacaciones, en los que la soledad no deseada puede agravarse por los cambios de rutina y la ausencia temporal de la familia o de personas cercanas.
Factores de riesgo de la soledad no deseada
Desde el Hospital Universitario de Torrejón señalan que hay una serie de circunstancias que aumentan el riesgo de que una persona mayor sufra soledad no deseada. Entre ellas, destacan las siguientes:
- La pérdida de la pareja o de amigos cercanos.
- La movilidad reducida.
- Las enfermedades crónicas.
- Las dificultades económicas.
En este sentido, la evidencia científica relaciona la soledad prolongada con un mayor riesgo de ansiedad, depresión y una peor calidad de vida. Por ello, la psiquiatra insiste en la importancia de detectarla a tiempo.
Las señales de alerta
Helena Díaz explica que hay síntomas que pueden indicar que una persona mayor está atravesando una situación de soledad no deseada. Algunos de ellos son la tristeza, la ansiedad, las alteraciones del sueño, un deterioro físico y emocional progresivo o el desapego de la vida.
Cabe destacar que la soledad no afecta solo a las personas mayores. Según el Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada, la generación Z y los millennials son quienes más dicen sentirse solos en España.
Cómo prevenir la soledad en las personas mayores
La jefa de Psiquiatría del Hospital Universitario de Torrejón recomienda a las personas mayores mantener el contacto con su entorno y participar en talleres, asociaciones y actividades comunitarias. Además, recuerda que pequeños gestos, como una llamada de teléfono o una visita, pueden tener un gran impacto.
Para esta experta, la prevención de la soledad es una responsabilidad compartida. Y defiende una mirada positiva hacia la vejez, recordando que «llegar a la vejez ya es, en sí mismo, un triunfo y que no existe una única forma de envejecer».
Con todo ello, la psiquiatra anima a romper el silencio. Reconocer que una persona se siente sola es el primer paso para poder ayudarla y evitar que la soledad acabe afectando a su salud física y mental.