Noemí Navarro, mujer con autismo y madre de un niño autista, ha explicado en un vídeo uno de los gestos que más se relacionan con el autismo: el aleteo. Este movimiento de las manos, que muchas personas ven a menudo en niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), tiene una función concreta. Sin embargo, todavía se entiende poco.
En concreto, Noemí Navarro es conocida en redes sociales como @noemimisma y por impulsar el proyecto ‘MadreTea’. A través de su experiencia personal, crea contenido para divulgar sobre el espectro autista. Después de que su hijo recibiera el diagnóstico de autismo, empezó a informarse sobre esta condición, se reconoció en muchos de sus rasgos y la diagnosticaron a ella también a los 35 años.
¿Qué es el aleteo y qué son los stimming?
En un vídeo publicado en la cuenta de Instagram de MadreTea, Noemí Navarro lanza una pregunta directa: «¿Sabes por qué muchos niños autistas hacen esto?». Explica que este gesto «se llama aleteo» y que es lo que se conoce como un stimming.
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Según explica, los stimming «son movimientos o conductas que son repetitivas y que ayudan a las personas autistas a regularse cuando están muy nerviosas o están sobreexcitadas». También aclara un punto importante: «No todas las personas autistas necesitan hacer estos stimming o, precisamente, justo este para regularse».
No solo existe el aleteo
Aunque el aleteo es el más conocido, Noemí recuerda que hay muchas otras formas de stimming. Entre ellas, cita balancear el cuerpo, mover sin parar las piernas y los pies, caminar de un lado a otro, saltar o morderse las uñas.
Además, cuenta un recuerdo de su hijo Mateo cuando era bebé. «Una cosa que hacía Mateo cuando era pequeño que me llamaba mucho la atención era coger una de sus gasitas y frotarse con ella», relata. Según explica, la gasa «estaba metida entre el chupete» y frotarse con ella «le ayudaba mucho a dormirse y a relajarse».
Las ecolalias, a medio camino entre el stimming y la comunicación
Noemí Navarro explica que los stimming también pueden ser sonidos. Es el caso de las ecolalias, que define como lo que ocurre «cuando cogen una frase o una palabra y la repiten de manera automática, muchas veces fuera de contexto». También menciona algunos chasquidos con la lengua o balbuceos que no se entienden mucho.
Aun así, matiza que la ecolalia «también puede cumplir una función de comunicación». Por eso, en cada caso «habría que ver qué es función de stimming y qué es función de comunicación». En sus palabras, la ecolalia «está como ahí a mitad».
¿Por qué ocurre?
Según Noemí, todas estas conductas aparecen porque ayudan a las personas autistas «a autorregularse cuando están tan sobreestimuladas o cuando reciben información desde fuera que sus sentidos perciben de una manera diferente a una persona neurotípica».
Para que se entienda mejor, pone un ejemplo con el que cualquiera puede identificarse: «Cuando recibes una noticia que te hace muy feliz, que das saltitos y das palmadas porque es incontrolable». Y añade: «Pues esto es un poco lo que pasa».
«No deberíamos intentar eliminar ese movimiento»
El mensaje final del vídeo invita a la sociedad a reflexionar. Noemí Navarro anima a que, la próxima vez que alguien vea alguno de estos movimientos en un niño o en una persona autista, se haga una pregunta: «¿Qué función está cumpliendo o qué no estoy notando yo que le está poniendo nervioso?».
Para terminar, la divulgadora deja clara su postura: «Si no hace daño a nadie, en realidad no deberíamos intentar eliminar ese movimiento, sino simplemente entenderlo». Con esta idea, insiste en que hay que dejar de ver los stimming como algo que hay que corregir y empezar a verlos como una herramienta de autorregulación de las personas con autismo.