Pedro, con hemiplejia tras un ictus, un 77% de discapacidad y movilidad reducida: «En el aeropuerto, las plazas PMR estaban a 400 metros de la terminal»

Pedro tiene 45 años y sufrió un ictus hace cuatro, cuando trabajaba como profesor de secundaria. Desde entonces tiene una hemiplejia en el lado derecho del cuerpo: camina con bastón y una férula en el tobillo, distancias cortas y despacio, y para trayectos largos usa una silla de ruedas plegable. Tiene reconocido un 77% de discapacidad y la movilidad reducida.

Este verano decidió hacer su primer viaje en avión tras el ictus para visitar a su hermana en Canarias. Su pareja, María, la llevó en coche al aeropuerto. «Teníamos la tarjeta, así que pensamos que aparcar sería fácil. Fue lo peor del viaje», cuenta Pedro a Tododisca.

«Llegué a la terminal agotado»

«Las plazas reservadas del parking que elegimos estaban en una planta alejada, a unos 400 metros de la entrada de la terminal, con una rampa larga en medio. María empujaba la silla y arrastraba dos maletas. Yo llegué al mostrador agotado y con dolor, y todavía quedaba todo el viaje», relata.

A la vuelta se informó mejor. «Descubrí que había plazas reservadas más cerca en otro aparcamiento y que podía haber pedido asistencia desde que llegué al aeropuerto. Nadie me lo había contado», explica. Las plazas PMR deben facilitar siempre el menor trayecto hasta el lugar y en este caso no cumple su misión. Quienes diseñan estas ubicaciones, no piensan en nuestras necesidsdes.

Asistencia gratuita para personas con movilidad reducida

Los aeropuertos de la Unión Europea están obligados, por el Reglamento europeo 1107/2006, a ofrecer asistencia gratuita a las personas con discapacidad o movilidad reducida desde puntos de llegada señalizados, que suelen estar en los propios aparcamientos o accesos. Lo recomendable es solicitarla al reservar el vuelo o al menos 48 horas antes.

Además, los aparcamientos de los aeropuertos cuentan con plazas reservadas, aunque su ubicación y sus tarifas varían según el parking. Antes de viajar, conviene consultar en la web del aeropuerto cuál es el aparcamiento más cercano a la terminal, igual que ocurre con la asistencia en las estaciones de tren.

«Volveré a volar, pero la próxima vez pediré ayuda desde el principio. Viajar ya cuesta bastante como para agotarse en el parking», concluye Pedro.