Jorge tiene 27 años y es amigo desde el colegio de Rubén, que nació con artrogriposis múltiple congénita, una enfermedad que provoca rigidez y contracturas en varias articulaciones. Rubén se desplaza en silla de ruedas, tiene una movilidad muy limitada en brazos y piernas y tiene reconocido un 82% de discapacidad y la movilidad reducida.
Rubén no conduce, así que cuando salen juntos es Jorge quien le lleva en su coche. «Vamos a conciertos, al fútbol, de cañas. Yo conduzco y él pone la música, ese es el trato», bromea Jorge al contar a Tododisca lo que les pasó este verano.
«Me dijo que la tarjeta tenía que ser mía»
Fueron a un concierto en un recinto a las afueras de la ciudad. «Aparcamos en la zona de plazas reservadas, con la tarjeta de Rubén en el salpicadero. Un empleado de seguridad me vio bajar del asiento del conductor y me dijo que tenía que quitar el coche, que la tarjeta tenía que ser del que conduce», relata.
Jorge le explicó que su amigo iba en el coche. «Rubén todavía estaba dentro, esperando a que le sacara la silla del maletero. El vigilante insistía en que eso no valía. Al final tuvo que venir un responsable a darnos la razón, pero perdimos media hora y casi nos quedamos sin entrar», cuenta.
Vale con que el titular viaje en el coche
La tarjeta de estacionamiento para personas con discapacidad puede utilizarse tanto si su titular conduce como si es transportado en el vehículo. No es necesario que el conductor sea un familiar ni el propietario del coche: lo importante es que la persona con la tarjeta viaje en él.
Lo que no está permitido es usarla cuando el titular no va en el coche. Por eso los agentes pueden pedir que la persona se identifique, y los aparcamientos privados pueden establecer sus propios controles, como ya contaba Elena en el caso de un parking privado. En cualquier caso, ninguna norma exige que el titular sea quien conduce.
«Rubén ya tiene bastantes barreras cada día como para que encima le digan que su tarjeta no vale si le lleva un amigo. Lo único que queríamos era ver un concierto», concluye Jorge.