Con la llegada de las vacaciones de Navidad, muchas personas preparan un viaje a otro país europeo. Antes de salir, hay un documento que conviene llevar en la cartera: la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE), que expide la Seguridad Social de forma gratuita.
Esta tarjeta permite recibir la asistencia sanitaria que resulte necesaria durante una estancia temporal en otro país en las mismas condiciones que los ciudadanos de ese Estado. Es especialmente importante para personas con enfermedades crónicas o con discapacidad, que pueden necesitar atención médica durante el viaje.
Quién puede solicitarla
Pueden pedir la Tarjeta Sanitaria Europea las personas aseguradas en la Seguridad Social española, ya sean trabajadores, pensionistas o personas que perciben prestaciones, así como sus beneficiarios. Cada miembro de la familia debe tener su propia tarjeta, incluidos los menores.
La gestión corresponde al INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social), y la solicitud no tiene ningún coste. Hay que desconfiar de páginas web que cobran por tramitarla.
Cómo se pide
La tarjeta se puede solicitar de varias formas:
- Por internet, a través del portal Tu Seguridad Social o de la sede electrónica de la Seguridad Social, con certificado digital, Cl@ve o mediante un sistema de identificación por SMS.
- Por teléfono, en los servicios de atención del INSS.
- De forma presencial, en un Centro de Atención e Información de la Seguridad Social (CAISS), con cita previa.
Una vez solicitada, la tarjeta se envía por correo al domicilio que figura en la Seguridad Social, por lo que conviene comprobar que la dirección está actualizada.
Y si el viaje es inminente
Si no hay tiempo suficiente para recibir la tarjeta antes de viajar, se puede pedir un Certificado Provisional Sustitorio. Este documento tiene la misma validez que la tarjeta durante el periodo que figura en él y se puede descargar o recibir de forma inmediata.
En qué países sirve
La Tarjeta Sanitaria Europea es válida en los países de la Unión Europea, en los del Espacio Económico Europeo (Islandia, Liechtenstein y Noruega) y en Suiza. También se puede utilizar en el Reino Unido, en virtud de los acuerdos firmados tras su salida de la Unión Europea.
Qué cubre y qué no cubre
La tarjeta da derecho a la asistencia sanitaria pública que sea necesaria desde el punto de vista médico durante la estancia, teniendo en cuenta la naturaleza de la prestación y la duración del viaje. Incluye, por ejemplo, la atención a enfermedades crónicas o preexistentes, como los tratamientos de diálisis, siempre que se concierten previamente con el centro.
Sin embargo, no cubre la asistencia en centros privados, la repatriación al país de origen ni los casos en los que el desplazamiento tiene como objetivo recibir tratamiento médico. Además, en algunos países el paciente debe abonar una parte del coste, como ocurre con sus propios ciudadanos.
Por eso, muchos expertos recomiendan complementar la tarjeta con un seguro de viaje, sobre todo en el caso de personas con movilidad reducida o que necesitan una atención específica.
Cuánto tiempo es válida
La fecha de caducidad aparece impresa en la propia tarjeta. Antes de viajar, conviene comprobarla, ya que una tarjeta caducada no será aceptada. Si ha caducado, se puede renovar por los mismos canales.
Viajar con discapacidad
Las personas con discapacidad cuentan además con derechos específicos cuando viajan por Europa. En Tododisca ya explicamos que la Unión Europea ha actualizado los derechos de las personas con discapacidad al viajar en avión, tren, autobús o barco, y que el Parlamento Europeo aprobó que los acompañantes puedan viajar gratis en avión.
En definitiva, pedir la Tarjeta Sanitaria Europea a la Seguridad Social es un trámite sencillo y gratuito que puede ahorrar muchos problemas si surge cualquier imprevisto de salud durante el viaje.