Gestos tan, aparentemente, sencillos como abrir el frigorífico, ir a la despensa o identificar determinados productos en el supermercado pueden suponer un verdadero quebradero de cabeza para las personas ciegas o con discapacidad visual, que se enfrentan a serias dificultades en este tipo de escenarios.
Por ello, desde la Organización de Ciegos Españoles, la ONCE, mencionan un término que cobra vital importancia para este colectivo: el etiquetado accesible. Esta medida se perfila como una verdadera y poderosa herramienta para favorecer y promover la inclusión y autonomía personal del colectivo de personas ciegas.
Así mismo, la propia entidad define el etiquetado accesible como «menciones, indicaciones, marcas, dibujos o signos relacionados con un bien o producto que figuren en cualquier envase, documento o etiqueta que acompañen y permitan a personas con discapacidad visual obtener información sobre las características esenciales».
Etiquetado accesible para personas ciegas
Las labores domésticas, como las compra en el supermercado, cocinar o, incluso, elegir qué alimento comer en ese momento puede suponer una situación compleja e incómoda para personas ciegas, que no pueden ver ni intuir qué tienen delante. Esa es la importancia que tiene la accesibilidad en su día a día.
Por ello, en esta línea, el etiquetado accesible de productos hace referencia al uso «del sistema braille, de los códigos de respuesta rápida (QR) en relieve o mediante señal táctil, o de elementos vinculados a la accesibilidad cognitiva o a la accesibilidad a la información y a la comunicación«, explica la ONCE.
De esta manera, «el uso de estos recursos puede ser de forma simultánea en el producto siempre y cuando ofrezca una información clara y precisa«, que es su verdadera finalidad, detallan. Por ello, este concepto de etiquetado accesible también repercute de forma notable en la autonomía y la independencia de personas ciegas.
Gracias a esta medida, el colectivo podrá «leer por si mismos de que producto se trata sin necesidad de valerse de la ayuda de un tercero y, en definitiva, ser autónomos en la vida diaria», expone la ONCE. También, del mismo modo, se garantiza la seguridad y salud de los consumidores ciegos y con discapacidad visual.
En los casos en los que no existe etiquetado accesible, los compradores o consumidores quedan «en situación de vulnerabilidad por posibles alergias, intolerancias, incluso, confusión de envases que no sean alimentos y puedan contener ingredientes perjudiciales para la salud«, subraya la entidad nacional.
Recomendaciones del sistema braille
Con el objetivo de garantizar la comprensión del etiquetado accesible, desde la Organización Nacional de Ciegos Españoles han estimado una serie de recomendaciones sobre el sistema de lectoescritura braille presente en algunos productos de consumo, orientadas a personas ciegas.
En consecuencia, valoran que «el braille tiene que tener un tamaño preciso» y «no se pueden mezclar caracteres braille de distinto tamaño en un mismo envase». A su vez, advierten que «no se pueden utilizar en braille los recursos tipográficos usados para los caracteres visuales», como letras cursivas o subrayadas.
Igualmente, «la información se debe incluir en la superficie del envase que mayor cantidad de información pueda incluir» y, finalmente, «en el caso de no caber toda la información, se seleccionará la más relevante«, concluye la ONCE sobre estas advertencias en el etiquetado accesible.
Con la entrada en vigor y la puesta en escena de esta medida, las personas ciegas podrán gozar de mayor accesibilidad que, directamente, les repercute en mayor confianza, seguridad y, en definitiva, autonomía personal para sentirse parte activa de esta sociedad.




