Sergio Requena, joven con Ataxia de Friedreich, ha querido «abrir el melón de los baños adaptados» a través de sus redes sociales. Requena forma parte del colectivo de personas con discapacidad, por lo que es consciente de la importancia de estos espacios.
Requena es un férreo activista por la visibilización e investigación de una enfermedad como la Ataxia de Friedreich. Además, a través de sus redes sociales, también lucha por los derechos de todas las personas con discapacidad, con el objetivo de remover conciencias y generar un impacto positivo en la sociedad.
«El melón» de los baños adaptados
Los baños adaptados son fundamentales para las personas con discapacidad. Sin embargo, muchas personas que no tienen discapacidad ni movilidad reducida hacen uso de este tipo de espacio sin necesitarlo.
En este sentido, a través de un vídeo publicado en su cuenta de Instagram (@sergio_reque) denuncia que «el baño adaptado no es un baño VIP, no es un baño grande y no es un baño que está ahí por si hay cola en los demás. Es un baño necesario para muchas personas».
Algunas personas sin discapacidad entran en el baño adaptado «porque lo ven vacío». Sin embargo, el hecho de que esté vacío no significa que ese baño esté disponible. Hablamos de un espacio diseñado y reservado para personas con discapacidad.
Sobre ello, Sergio Requena argumenta que «cuando una persona que lo necesita llega a la puerta y está ocupado, no se puede ir a otro mientras tanto. Ir al baño no es una cosa que se pueda aplazar fácilmente. La gente lo usa porque es el más grande o es el más cómodo. La comodidad de unos se convierte en limitación para otros. No es cuestión de prohibir, es cuestión de empatía y educación».
Finalmente, en base a su experiencia y conocimiento, este joven activista por la discapacidad ha mandado un mensaje a toda la sociedad y, especialmente, a las personas que usan estos baños adaptados sin necesitarlos: «Si realmente no lo necesitas, no lo uses».
Baños accesibles que realmente no son accesibles
Por otro lado, Sergio Requena también ha puesto el foco en los baños que se promocionan como «accesibles» cuando realmente no lo son. Es decir, no cumplen con las condiciones mínimas como para considerarse un baño adaptado.
Al respecto, indica que «poner un cartel no es suficiente. No es una cuestión de un nombre, es una cuestión de diseño«. Cualquier mal diseño o elemento mal colocado pueden convertir «un baño accesible en un baño inutilizable».
Hablamos de elementos como puertas pesadas o que abren para adentro; espacios en los que no se puede maniobrar con la silla; lavabos a una altura no adecuada o barras mal colocadas. «Me he llegado a encontrar baños accesibles que tienen un escalón en la entrada«, afirma Sergio.
Finalmente, este joven con Ataxia de Friedreich comenta que «muchos baños accesibles acaban siendo el almacén del local. Si hay obstáculos dentro, ya no es accesible. Luego están los baños cerrados con llave, que tienes que ir a pedirla y justificarte. Como si utilizar el baño fuera algo excepcional y no una necesidad básica».




