«Un grave accidente de moto me cambió la vida», desvela Juan Carlos Quintana (@jksuper7), que desde entonces convive con la discapacidad en primera persona. Sin embargo, también subraya que aunque ahora ya no pueda conducirlas, «siempre las amaré porque me han dado más de lo que me han quitado«.
Tras una intensa temporada en la Unidad de Cuidados Intensivos -UCI- del hospital 12 de Octubre de Madrid, este motorista fue trasladado al hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, donde continuó con la rehabilitación tras el accidente y, por ende, adaptando su vida a la discapacidad.
Dentro «de esa nueva situación», Quintana ha trabajado para ser la persona más autónoma e independiente posible, pero para ello necesita las herramientas necesarias de accesibilidad y de inclusión social. «Nuestra vida cambia al 100% pero no nos lo ponen nada fácil«, admite este deportista español.
Normativas de accesibilidad diseñadas por personas con discapacidad
Vivir con una discapacidad sobrevenida implica una serie de modificaciones muy importantes en la vida de quienes la sufren: adaptaciones, aceptación de una realidad inaudita y enfrentamientos constantes para derribar barreras, límites y estigmas que rodean esta condición.
Juan Carlos Quintana menciona el hecho de «adaptar tu piso, tu baño o tu coche«, que «es una inversión de dinero no apta para todos los bolsillos. «Lo mismo ocurre con los precios de las sillas de ruedas, una normal como la que tengo asciende a 3.500 euros, las específicas o deportivas son mucho más costosas», explica.
Es consciente de que «existen ayudas públicas para financiar para cubrir estas necesidades y adaptaciones pero lo cierto es que la burocracia puede eternizarse«. Ahora, Quintana ha valorado las normativas de accesibilidad para viviendas, que no siempre cumplen con los parámetros tal y como deberían.
En redes sociales, este deportista con discapacidad ha mostrado una -supuesta- rampa de accesibilidad en un bloque de viviendas que carece de barandilla de seguridad, con una dimensión «tan estrecha que no todas las sillas de ruedas pueden pasar por aquí y un ascensor minúsculo en el que ocurre lo mismo», lamenta.
Por tanto, para diseñar rampas accesibles y seguras, Quintana exige que «las normativas las hagan personas con este tipo de necesidad y no cualquiera, porque el resultado en muchos casos es lo que veis aquí, que es un desastre». Nadie mejor para tomar decisiones respecto al colectivo de la discapacidad que las propias personas con discapacidad.
La importancia del trabajo mental
La discapacidad llegó sin el más mínimo atisbo de augurio a la vida de Juan Carlos Quintana. Lo hizo mientras disfrutaba de la adrenalina de su verdadera pasión: las motos. A día de hoy no les guarda ningún rencor porque valora más lo que ha vivido a bordo de este vehículo que lo que le han quitado.

Por ello, Quintana es voz autorizada para reconocer que el mayor trabajo que se debe hacer a la hora de empezar a convivir con la discapacidad está relacionado con el aspecto mental. «Ser consciente de cómo te ha cambiado la vida y aprender aceptarlo«, indica.
En su propia historia de vida, Juan Carlos ha tenido que aprender «a convivir con tu nueva situación, reaprender cada tarea cotidiana desde la perspectiva de la silla de ruedas, que se convierte en nuestro medio de vida», subraya. Él, igualmente, encontró en el deporte «un extra» durante la rehabilitación.
Tras probar varias modalidades deportivas, Quintana se decantó por el parabádminton, que le ha impulsado hasta campeonatos de España. En aquel tiempo, no obstante, era «un despeje mental magnífico y por muy duro y doloroso que sea practicar un deporte desde una silla de ruedas, tu cuerpo se olvida y se concentra en la competición».










