No hay que presentar ninguna solicitud nueva para acceder al incremento: basta tener reconocido el grado III de dependencia y un Programa Individual de Atención (PIA) en vigor. La subida de 290 a 660 euros mensuales —un 128% más— corresponde al nivel mínimo de protección que el Estado transfiere a cada comunidad autónoma por persona atendida, y se aplica a las prestaciones devengadas desde el 1 de julio de 2026. Lo recoge el Real Decreto-ley 17/2026, de 23 de junio, publicado en el BOE del 24 de junio.
Cabe recordar que la gestión de la dependencia está transferida a las comunidades autónomas. Es decir: el Estado paga más por cada beneficiario, pero es cada gobierno regional el que decide si ese refuerzo se traduce en prestaciones más altas, más horas de ayuda a domicilio o menos lista de espera.
Los nuevos importes que financia el Estado
El Consejo de Ministros aprobó la reforma con una inversión de 6.200 millones de euros adicionales entre 2026 y 2027, la mayor desde la aprobación de la Ley 39/2006. Estas son las cuantías mensuales del nivel mínimo garantizado tras la reforma:
- Grado I (dependencia moderada): de 76 a 90 euros al mes
- Grado II (dependencia severa): de 130 a 260 euros al mes, un 100% más
- Grado III (gran dependencia): de 290 a 660 euros al mes
- Grado III+ (dependencia extrema): 660 euros pasan a 4.930 euros al mes en este nuevo tramo
El grado III+ fue creado por el Real Decreto-ley 11/2025 para situaciones de gran complejidad, como los casos de ELA en fase avanzada.
Por qué nadie va a cobrar 660 euros en su cuenta
Aquí está la principal confusión. Esas cantidades corresponden al nivel mínimo de protección que aporta la Administración General del Estado por cada persona beneficiaria, no a una prestación directa y automática de 660 euros para cada uno.
Lo que percibe realmente una persona con gran dependencia depende de otros factores: su capacidad económica, que activa un coeficiente reductor sobre la cuantía máxima, y la comunidad autónoma, que gestiona la prestación y puede modular o complementar los importes. Asimismo, si el beneficiario ya percibe otra prestación pública de naturaleza y finalidad análoga —por ejemplo, el complemento de gran invalidez—, esa cantidad se descuenta de la Prestación Económica para Cuidados en el Entorno Familiar (PECEF).
Para dimensionarlo: la cuantía máxima estatal de la PECEF en grado III se sitúa en torno a los 455 euros mensuales, frente a los 315,90 euros del grado II y los 180 euros del grado I, según los importes que fija el Real Decreto 675/2023.
El aumento de financiación permite reforzar el sistema, pero no implica una subida automática e igual de las prestaciones para todas las personas.
Los pasos para que el incremento se note
- Tener el grado reconocido. Si aún no hay valoración, el primer trámite es la solicitud de reconocimiento de la situación de dependencia en los servicios sociales de la comunidad autónoma.
- Comprobar que el PIA está aprobado. Sin Programa Individual de Atención no se genera derecho a servicio ni a prestación económica, y por tanto la comunidad no computa a esa persona para recibir el nivel mínimo estatal.
- No solicitar nada por el incremento. La actualización del nivel mínimo se aplica de oficio en la transferencia del Estado a la comunidad autónoma; no existe formulario ni plazo que el ciudadano deba cumplir.
- Pedir revisión de grado si la situación ha empeorado. Pasar de grado II a grado III multiplica la financiación estatal asociada, y en casos de dependencia extrema puede corresponder el grado III+.
- Consultar el importe concreto en la comunidad autónoma. Es el órgano gestor autonómico —no el IMSERSO— quien determina la cuantía final de la PECEF, la PEVS o la asistencia personal.
Lo que todavía está en el aire
El real decreto-ley fue convalidado por el Congreso de los Diputados el 14 de julio de 2026, después de una corrección de errores publicada el 9 de julio. Con todo, el paquete más esperado por las familias sigue en tramitación parlamentaria: la compatibilidad de la PECEF con el trabajo, el fin del plazo suspensivo de dos años, la teleasistencia universal, la extensión de la figura de cuidador a personas del entorno relacional y el reconocimiento automático del 33% de discapacidad.
Por el contrario, el efecto sobre el bolsillo llegará de forma desigual. Que ese dinero se convierta en más prestación económica, más horas de ayuda a domicilio o mejores salarios para las cuidadoras profesionales depende de cada comunidad autónoma, lo que obliga a los beneficiarios a estar atentos a las convocatorias y actualizaciones de su propio territorio en los próximos meses.




