Renfe ha puesto en marcha este 21 de julio de 2026, coincidiendo con el Día Mundial del Perro, un servicio que permite viajar con perros de hasta 40 kilos en un vagón habilitado en AVE, Avlo, Alvia, Euromed, Intercity, Avant y Media Distancia, con un máximo de dos perros por tren y un suplemento de 40 euros. La medida ha provocado la indignación de varias personas con movilidad reducida, que denuncian que en trenes como el Alvia solo existe una plaza reservada para silla de ruedas (la conocida como «plaza H»), frente a las dos plazas garantizadas ahora para mascotas de gran tamaño. Una usuaria que ha escrito a Tododisca resume así su malestar: «Hasta los perros tienen más derechos que las personas con movilidad reducida».
Qué cambia con la nueva normativa de mascotas en los trenes
Hasta ahora, los perros de más de 10 kilos solo podían viajar en algunos AVE y corredores concretos, como Madrid-Barcelona o Madrid-Málaga, y siempre dentro de un transportín. Desde este martes, la compañía extiende la posibilidad a prácticamente toda su red comercial y de servicio público.
Las claves del nuevo servicio son:
- Los perros de hasta 40 kilos viajan sueltos, sin transportín, en la plaza interior junto a la ventanilla, al lado de su dueño.
- Cada tren dispone de un vagón habilitado como zona pet friendly, con un máximo de dos perros grandes y sus respectivos propietarios.
- El sistema asigna automáticamente dos asientos contiguos: uno para la persona y otro para el animal.
- El billete del perro cuesta 40 euros en AVE, Alvia, Intercity, Euromed y Avlo, y la tarifa general en Avant y Media Distancia.
- Quedan excluidos los cachorros de menos de un año, las razas potencialmente peligrosas y las hembras en celo.
Cabe recordar que este servicio de mascotas es distinto del que ya existía para perros guía o de asistencia, que pueden acompañar de forma gratuita a personas con discapacidad visual, auditiva o cognitiva desde hace tiempo.
La queja: «solo hay una plaza para silla de ruedas, y ahora dos para perros»
Es en este contraste donde surge la indignación. Según explica a este medio la usuaria que ha remitido su testimonio, en trenes como el Alvia la plaza específica para viajar con silla de ruedas propia —la plaza H, dotada de anclajes de seguridad— suele estar limitada a una sola unidad por tren, según la normativa general de asistencia de Renfe para personas con movilidad reducida. Esa misma usuaria reivindica que, si la compañía ha sido capaz de duplicar y reorganizar el espacio para dar cabida a dos perros grandes por trayecto, debería poder hacer lo mismo para ampliar las plazas destinadas a sillas de ruedas.
«No tengo nada en contra de los animales, tengo perro», aclara la usuaria en su correo, «pero si yo quiero viajar en un Alvia solo hay un sitio para las sillas de ruedas». Y añade, en la frase que condensa su reclamación:
Hasta los perros tienen más derechos que las personas con movilidad reducida. Ya les vale a los de Renfe… deberíamos hacer algo por nuestros derechos, que a nosotros también nos gusta viajar.
Su petición apunta a organizar algún tipo de movimiento o queja colectiva entre usuarios con discapacidad para reclamar más plazas adaptadas, en un momento en el que la compañía sí ha priorizado presupuesto y logística para ampliar el transporte de mascotas.
Qué dice Renfe sobre la asistencia a personas con discapacidad
Renfe cuenta con un servicio de asistencia (Atendo) para personas con discapacidad y movilidad reducida, disponible en AVE, Avlo, Alvia, Euromed, Intercity, Avant y Media Distancia. Este servicio permite solicitar ayuda para subir y bajar del tren, así como reservar la plaza H, aunque exige avisar con antelación —hasta 30 minutos antes de la salida en estación— para garantizar la disponibilidad, un requisito que no se pide para el nuevo servicio de mascotas.
La compañía no ha respondido públicamente, de momento, a las críticas concretas sobre la proporción entre plazas para perros y plazas para sillas de ruedas en un mismo tren.
Lo que viene: ¿reclamarán los colectivos de discapacidad más plazas adaptadas?
La polémica llega en un momento de expansión de servicios «pet friendly» en el transporte público, que convive con demandas históricas de los colectivos de discapacidad para que se amplíen las plazas H y se reduzcan los plazos de aviso previo del servicio de asistencia. Si el debate se extiende a otras asociaciones y usuarios, no sería descartable que Renfe se vea obligada a explicar públicamente sus criterios de reparto de espacio en los vagones adaptados.




