Es oficial y la Seguridad Social ya lo ha confirmado: a partir de 2027 para cobrar el 100% de la pensión a los 65 años se exigirá más tiempo cotizado

A partir del 1 de enero de 2027, la Seguridad Social exigirá 38 años y 6 meses cotizados para jubilarse a los 65 años con el 100% de la pensión. Quien no llegue a ese periodo tendrá que esperar hasta los 67 años para retirarse sin recortes. Es el último paso del calendario progresivo de la reforma aprobada por el Gobierno en 2011, que empezó a aplicarse en 2013, y afecta de lleno a los trabajadores nacidos entre 1961 y 1965, las generaciones que se acercan ahora a la edad de retiro.

Cabe recordar que esta reforma nació para adaptar el sistema público de pensiones al envejecimiento de la población y garantizar su sostenibilidad financiera a largo plazo. Para ello, ha ido elevando poco a poco la edad de jubilación ordinaria durante más de una década.

Qué cambia entre 2026 y 2027

El salto de un año a otro parece pequeño, pero tiene consecuencias directas para quien está a punto de dejar de trabajar. Estos son los requisitos para acceder a la jubilación ordinaria en cada ejercicio:

  • En 2026: jubilación a los 65 años con al menos 38 años y 3 meses cotizados. Sin ese periodo, la edad ordinaria se sitúa en los 66 años y 10 meses.
  • Desde el 1 de enero de 2027: jubilación a los 65 años con al menos 38 años y 6 meses cotizados. Sin ese periodo, la edad ordinaria pasa a ser de 67 años.

Es decir, en 2027 se piden tres meses más de cotización para mantener el retiro a los 65, y quienes no los reúnan deberán trabajar dos meses más que en 2026 para cobrar la pensión completa. A partir de ese momento, estos requisitos quedan fijados de forma permanente.

Cada mes cotizado cuenta

Con estas reglas, el retiro a los 65 queda reservado a quienes tengan carreras laborales largas. Para los trabajadores que están cerca de la jubilación, cada mes cotizado puede marcar la diferencia: alcanzar o no el umbral legal determina la edad exacta a la que podrán jubilarse con el 100% de la pensión.

Asimismo, la reforma no se limitó a retrasar la edad de retiro. También estrechó la relación entre lo cotizado durante la vida laboral y lo que se cobra después, con el objetivo de reforzar la contributividad del sistema. Dicho de forma sencilla: cuanto mayor es el esfuerzo de cotización a lo largo de los años, más se ajusta la pensión a ese esfuerzo.

Cómo se calcula la pensión

Otro de los cambios clave afecta a la base reguladora, la cifra sobre la que se calcula la pensión. Desde 2022, se obtiene a partir de las bases de cotización de los últimos 25 años de vida laboral. En concreto, se suman las 300 últimas bases mensuales anteriores a la jubilación y el resultado se divide entre 350, una operación que reparte el importe en 14 pagas.

Sobre esa base se aplica después un porcentaje que depende de los años cotizados, y así se obtiene la cuantía final. En la práctica, esto significa que los salarios de la última etapa laboral pesan directamente en la pensión que se va a cobrar.

Con todo, los trabajadores que se acercan a la jubilación tienen poco más de dos meses para conocer su situación antes de que entre en vigor el último tramo de la reforma. Revisar el informe de vida laboral permite saber si se alcanza el umbral de los 38 años y 6 meses o si toca prepararse para retirarse a los 67.