La importancia de cuidar a quien nos cuida. Y siempre lo harán en la medida de lo posible. Y la importancia de visibilizar, por otro lado, la discapacidad y las enfermedades para que tengan el reconocimiento, la normalidad y la sensibilidad que merecen.
Eso es, precisamente, lo que hacen Silvia Roldán y Éric Domingo, madre e hijo que han formado un verdadero equipazo para dar visibilidad a la Esclerosis Múltiple que padece la más veterana de los dos. A través del deporte -running-, esta familia trabaja en sensibilizar a la sociedad sobre esta enfermedad.
En esta ocasión, Éric ha completado la Media Maratón de Madrid ‘empujando’ a su madre, cruzando juntos la línea de meta en favor de la Esclerosis Múltiple y de la realidad con la que conviven tantas familias que se sitúan detrás de este diagnóstico.
Madre e hijo, unidos para visibilizar la Esclerosis Múltiple
Éric lo tiene claro. Corre por y para dar reconocimiento y voz a la enfermedad de su madre, la Esclerosis Múltiple, y visibilizar a las familias que, como ellos, padecen esta enfermedad, conocida como ‘la enfermedad de las mil caras’ por sus diversas formas de manifestarse.

Por tanto, mediante el deporte, Éric y Silvia trabajan con ese objetivo en mente. «Hasta el último día voy a ser sus piernas«, reconoce este joven deportista sobre la realidad de su madre. Sólo ellos saben la importancia que tiene cruzar la línea de meta en cada carrera en la que han participado.
A mí el deporte me ha construido como persona«, indica Éric. Esas palabras no dejan lugar a dudas y reflejan la suma importancia que ha tenido en su vida, dándole «las mejores personas» que tiene a su alrededor. Y también, como no podía ser de otra manera, ha creado un «vínculo» especial con su madre.
Domingo es una persona feliz mientras practica deporte, preparándose para competir en diversas carreras, como la Media Maratón de Madrid, que ha sido la más reciente. Todas estas pruebas tienen el mismo nexo de unión: su madre, una paciente de Esclerosis Múltiple «y la persona que más quiero en el mundo».
Tal es la intención de dar voz a esta enfermedad que el hijo de Silvia es capaz de sobreponerse a cualquier adversidad con tal de correr en favor de visibilizar la Esclerosis Múltiple. Tras una noche marcada por malestar y fiebre, logró descansar lo que pudo para dar «todo lo que tenía». Éric es un ejemplo de persona, deportista e hijo.
Un diagnóstico convertido en oportunidad
El diagnóstico de Silvia Roldán llegó cuando su hijo Éric apenas era un niño de siete años; no obstante, no fue hasta que cumplió los 14 cuando se enteró de la realidad de la Esclerosis Múltiple, que ya se había instalado en el cuerpo de su madre.
Tras «un par de brotes un poco más duros», en los que la enfermedad se manifestó, Domínguez reconoce que usaba «el deporte como válvula de escape» de esa realidad que no quería ver. Entonces pensó «qué cosas» podía hacer para apoyar a su madre en este proceso.
Cosas del destino, una carrera en favor de la visibilidad de la Esclerosis Múltiple se presentó ante los ojos de Éric, que no dudó en recorrer aquellos 10 kilómetros junto a su madre. «Mamá, es fácil: cogemos la silla, corremos y ya está», le comunicó Domingo a Roldán.
Aquella primera carrera «fue la mejor decisión que he tomado en mi vida«, admite Éric. Ahora, años más tarde, continúa participando en todas las pruebas que pueden para seguir dándole voz, reconocimiento y visibilidad a la Esclerosis Múltiple a través del deporte. Madrid ha sido el último testigo, pero no será el último.




