Dando voz a la discapacidad auditiva, María Gracia se ha hecho un hueco en el panorama de la sordera a través de su divulgación y visibilidad a esta condición. De hecho, es activista de la inclusión laboral y de la integración social de quienes conforman ese colectivo mediante el uso de implante coclear.
En redes sociales y en diferentes plataformas digitales, Gracia invita a aprender de la discapacidad con ella, poniendo su experiencia al servicio de personas en una situación similar o, directamente, de quien quiera y decida comprender las necesidades de personas sordas.
Así mismo, María detalla que la sordera que presenta es congénita, por lo que, en edades tan tempranas, era incapaz de entender qué le ocurría; sin embargo, asegura que creció rodeada de amor, que le ha servido para adquirir la confianza necesaria para afirmar que la discapacidad «es parte de quien soy».
La sordera no cambia quien eres
La discapacidad cambia muchas cosas y exige adaptar la vida a un entorno, hasta ahora, desconocido. Sin embargo, María Gracia quiere dejar constancia de que «la sordera no cambia quien eres«.
Por ello, asegura que si una persona presentase, repentinamente, el nivel de audición que ella presenta «seguirías teniendo los mismos sueños, el mismo trabajo, los mismos amigos y las mismas ganas de comerte el mundo». Nada sufriría modificaciones en esa línea.
De hecho, expone que gestos tan sencillos como una llamada telefónica o entender una broma se convertirían en acciones que requieren esfuerzo y concentración: «Tu día sería muy diferente a lo que imaginas«. Ir a un restaurante también «dejaría de ser divertido» por no poder seguir el hilo de las conversaciones.
Incluso, asevera María, «llegar al final del día con energía» sería un verdadero hito para quienes presentasen un cuadro de sordera: «Tu cerebro trabaja el doble». Sin embargo, todas esas medidas no son extrañas ni comportamientos inusuales, sino que todo se encuadra en la capacidad de adaptación.
Ahora, con la perspectiva de la experiencia y la adaptación diaria, Gracia detalla cómo fueron los inicios con su discapacidad auditiva: «Nada de lo que hoy soy fue lineal. Hubo momentos en los que sentí que avanzaba y otros en los que sentía que lo estaba perdiendo todo; seguí incluso sin claridad, tomando decisiones que daban miedo y construyendo, aunque no siempre supiera hacia dónde».
Verdades «incómodas» de la discapacidad
Para María Gracia, «hablar de discapacidad es incómodo«. Ella, del mismo modo, ha decidido lanzarse a las plataformas sociales para hacer esa realidad un poco más incómoda todavía, pero bajo el paraguas de la realidad y la transparencia.
El objetivo en redes sociales no es exponer su vida, sino que quien se encuentre con su historia pueda «aprender sobre discapacidad más allá de los mitos y la teoría aburrida, saber cómo tratar e interactuar con personas con discapacidad de una forma real y respetuosa y empatizar a través de historias honestas y sin filtros».
En esta línea, Gracia asegura que la inclusión real es aquella «que incomoda cuando se dice en voz alta» y que las principales barreras no proceden de la propia discapacidad, sino «en los espacios que excluyen, en las miradas que reducen y en unos sistemas diseñados sin pensar en ti».
Igualmente, insiste en que «pedir ayuda no es rendirse» y que las personas con discapacidad «no estamos aquí para ser inspiración de nadie». Para María, «nuestra vida no tiene que parecer admirable para valer», sino que «tenemos derecho a ocupar espacio, sin pedir permiso».






