Solidaridad Sin Dinero, la iniciativa impulsada por la Asociación Dr. Jaime Campos-Castelló, ha entrado desde septiembre de 2025 en su fase de expansión: cede de forma altruista a cualquier entidad del Tercer Sector los contactos y los acuerdos que ya tiene firmados con marcas como Mapfre, Seur, Galp o Telefónica, para que cada organización negocie directamente y reciba donaciones recurrentes por el consumo cotidiano de sus socios. Actualmente son ya más de 70 entidades sociales, que suman en conjunto más de 195.000 socios y más de 1.500.000 de seguidores en redes sociales, las que están cerrando colaboraciones bajo este modelo.
Cabe recordar que la asociación nació en 2020, según recogió entonces el portal Tododisca, y desde entonces dirige el proyecto a través de solidaridadsindinero.es.
Un modelo en dos fases: primero rodar el sistema, después regalarlo
La estrategia se planteó desde el inicio en dos etapas. En la primera, la asociación construyó y probó el modelo firmando acuerdos directamente con marcas y destinando las donaciones generadas a entidades con pisos tutelados o de entrenamiento para personas con discapacidad intelectual.
Ese recorrido inicial ha contado con el respaldo de firmas como:
- Mapfre
- Seur
- Galp
- Telefónica, junto a ATAM y ViveLibre
- Securitas Direct Verisure
- Orange, a través de SocialSIM
- Canon
- Senniors
A ellas se suma, según la asociación, «un fantástico elenco de madrinas y padrinos de primera fila».
Una vez consolidado el modelo, la iniciativa cede altruistamente desde septiembre de 2025 tanto los contactos de los responsables de cada marca solidaria como los propios acuerdos a cualquier entidad social que quiera sumarse. El objetivo: que cada organización negocie por su cuenta, sin intermediarios, con las marcas que le interesen.
¿Cómo llegan las donaciones a cada entidad?
El funcionamiento, tal y como lo describe la propia asociación, es directo: son las marcas las que ceden una parte del beneficio generado por el consumo de sus clientes —particulares o empresas— a la entidad social que cada uno de ellos indique expresamente, cada vez que se produce ese consumo.
Esto significa que ninguna entidad social gestiona datos personales de los donantes, lo que evita cualquier trámite relativo a la protección de datos, y que las donaciones se formalizan siempre contra el certificado correspondiente.
Libre disposición y «cero retorno económico» para la asociación
Uno de los puntos que la asociación subraya con más insistencia es que las entidades receptoras tienen libre disposición de las donaciones que reciben, para destinarlas al fin que consideren oportuno.
Asimismo, la organización insiste en que Solidaridad Sin Dinero no busca ni quiere retorno económico alguno, ni antes, ni durante, ni después del proceso, ni por parte de las marcas ni de las entidades. Según explican, es la propia familia del Dr. Jaime Campos-Castelló —en cuya memoria nació la iniciativa— quien asume todos los gastos del proyecto, que no cuenta con socios propios ni aspira a tenerlos.
Francisco Fernández, director de la Fundación GMP, resume así el alcance de la propuesta:
«En un momento en el que la solidaridad necesita reinventarse, iniciativas como esta demuestran que la innovación social también puede transformar la forma de ayudar.»
Con más de 70 entidades ya en conversaciones activas y una cifra que, según la asociación, sigue en aumento, el modelo apuesta por multiplicarse sin coste añadido para nadie: ni para las marcas, ni para las entidades, ni para los donantes.




