Lorena es una mujer argentina que ha tomado, quizá, la decisión más importante de su vida: adoptar a cuatro hermanos con discapacidad. De esta manera, Ian, Luciano, Sebastián y Maxi tienen un hogar seguro y una madre que siempre les va a tender una mano en forma de protección.
A pesar del impacto que puede generar este caso, la decisión de Lorena siempre ha estado respaldada por el convencimiento y la firmeza: «Todos los niños merecen ser cuidados, respetados y amados«. Así mismo, junto a su pareja, comparte la misión de «derribar los mitos y prejuicios que aún rodean la adopción de niños con discapacidad«.
De este modo, Lorena actúa guiada por el pensamiento de que la adopción es «abrazar una historia y respetar una identidad». No obstante, invita a cambiar nuestra mirada hacia la discapacidad, vencer los miedos y, sobre todo, a obtener información sobre este colectivo.
Lorena, madre de cuatro hijos adoptados con discapacidad
Que no sea frecuente no implica que no sea real. La historia de Lorena requiere cierto ejercicio de comprensión que, rápidamente, se torna en una sincera admiración hacia la familia que ha decidido formar, adoptando a cuatro menores con discapacidad y neurodivergencia.
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En esta línea, esta madre explica que «la adopción no es buscar el ‘hijo perfecto‘, sino ser la familia perfecta para quien más lo necesita». Así, Lorena desea romper la barrera y el mito de que «adoptar un niño con discapacidad es un reto imposible». Ella lo ha hecho en cuatro ocasiones.
Por tanto, esta familia de Argentina que ha decidido dar este gran paso, entiende que la discapacidad es sólo una característica, «no la identidad del niño». En consecuencia, aseveran que «el amor, la paciencia y el apoyo adecuado transforman los desafíos en aprendizajes compartidos».
Ante la expectación que ha generado este caso, Lorena ha indicado que los niños con discapacidad enseñan a «valorar cada pequeño logro y a mirar el mundo con más empatía». La madre de estos cuatro menores adoptados quiere hacer ver que la felicidad no depende de la ‘normalidad’, sino del vínculo entre las personas.
Finalmente, esta familia argentina, donde también viven Lolo y Luna, sus mascotas, defiende que «la discapacidad no debería ser una barrera para encontrar un hogar. Por ello, anima a restituir derecho y a continuar rompiendo prejuicios en este sentido.
Lo normal no es encajar
No todas las personas somos iguales ni compartimos las mismas características; sin embargo, Ian, Luciano Sebastián, Maxi sí comparten el amor de una madre que ha decidido apostar por ellos y por sus vidas para brindarles un hogar donde puedan ser felices.
De esta manera, Lorena relata que «en casa aprendemos todos los días: a acompañar sin apurar, a valorar lo que a veces el mundo no ve y a sostener sin querer cambiar» a través de un amor real, libre y sin condiciones.
A lo largo de este proceso de adopción de cuatro hijos con discapacidad, Lorena también explica que ha aprendido a entender que no se trata de ‘dar una oportunidad’, sino que esta decisión consiste en «abrirte a una historia que ya viene escrita y elegir acompañarla con amor, paciencia y presencia».
Ella decidió decir ‘sí’ a cuatro historias y a cuatro mundos, consciente de que no todo iba a ser fácil e iban a existir momentos complicados, pero reconoce que «hablar desde la verdad también es amor». Por ello, insta a «mirar la adopción sin miedo, con información, con acompañamiento y con el corazón disponible».
Esta historia concluye con un importante mensaje emitido por la madre de estos cuatro hermanos con discapacidad y que refleja el sentir de su familia «Cuando el amor se vuelve decisión, todo empieza a tomar otro sentido«.







