Patricia Fuentes Parra es todo espontaneidad y sonrisas. A través del complejo mundo de las redes sociales se ha convertido en una influencer de maquillaje, belleza y de moda, donde comparte sus vídeos explicando algunos hábitos sobre estas temáticas y cómo compagina la grabación de estos vídeos con el síndrome de Down que presenta. Además, Patri -como ella misma se define- no tiene reparo en hablar sobre esta patología y darle la visibilidad y el reconocimiento que cree que merece; de hecho, no es inusual navegar por sus redes y topar con publicaciones en las que desmiente algunos mitos acerca de este síndrome. Ella es todo lo contrario a lo que las creencias y rumores indican.
A través de su discapacidad, esta usuaria de redes sociales ya está rompiendo barreras, compartiendo historias de superación y conectando con miles de personas desde la autenticidad de sus vivencias. De hecho, ya acumula una generosa comunidad de seguidores que supera las trescientas cincuenta mil personas, que le animan a seguir publicando y mostrando su día a día, narrando experiencias que se le presentan por pertenecer al colectivo del síndrome de Down: «Algunas veces voy a un bar, me pido una cerveza y la gente se sorprende«, relata con total naturalidad Patricia en una de sus publicaciones, mientras enseña un tipo de maquillaje.
Redes sociales, un espacio inclusivo
Patricia no se corta en absoluto a la hora de hablar sobre su discapacidad a través de sus vídeos en redes sociales. Aunque, tal vez, lo verdaderamente llamativo es la capacidad que dispone para demostrar su carácter tan espontáneo, divertido y, por supuesto, la pasión por la moda, el maquillaje y la temática de la belleza. A sus 26 años, se ha convertido en una persona de referencia para el colectivo, que decidió lanzarse al complejo área de plataformas digitales donde, sin reparo alguno, elimina estigmas y etiquetas sobre la discapacidad, cuenta sus historias reales y se muestra tal y como es, sin filtros ni máscaras. El síndrome de Down no le ha frenado -ni le va a frenar- para crear conciencia, sensibilidad y avanzar en la inclusión de las personas con discapacidad.
De hecho, esta permanente batalla contra la falta de inclusión y accesibilidad se hace extensible a todo el colectivo de la discapacidad, que batallan para reivindicar sus derechos y la igualdad de oportunidades. Nada más. En concreto, Patricia Fuentes y su síndrome de Down se enfrentan a comentarios que, sin quererlo ni augurarlo, pueden resultar ofensivos; al menos, dañinos para la moral del receptor. También, en ocasiones, quienes presentan síndrome de Down o discapacidades similares se encuentran ante una notable falta ausencia de veracidad que les hiere y les hace sentirse alejados de un mundo hecho sólo para unos pocos afortunados que no les ha tocado la lotería de la discapacidad. Pero eso es sólo de momento, porque todos estamos expuestos. En este sentido, Patricia aboga por «luchar contra los infantilismos y la falta de credibilidad» de las personas con discapacidad.
Del mismo modo, esta influencer de redes sociales también se encarga de desmontar algunos de los mitos más famosos sobre las personas con síndrome de Down. Lo hace con la naturalidad y el sentido del humor que le caracteriza. Afirma que estos individuos no se comportan a través de infantilismos, sino que son «completamente normales» y que «los niños se comportan como niños y los adultos, como adultos». No hay más secreto que ese. En la misma línea, insta a reconocer la independencia y autonomía de este concreto colectivo, solicitando una mayor tasa de empleo o, al menos, rogando las mismas oportunidades que el resto de la población para demostrar su valía: únicamente el 5% de las personas con síndrome de Down está dentro del mercado laboral en España.
Patricia, una persona capaz
Patricia es una permanente demostración de «que el síndrome de Down no es como normalmente la gente cree que es». Existen prejuicios, comentarios y rumores. Pero también mucho -muchísimo- desconocimiento sobre esta condición genética que afecta a un notable grupo de la población, pero no por ello son menos capaces de realizar cualquier actividad, trabajo o desempeño. Y @patrifashion, como es su usuario de redes sociales, lo ha evidenciado en cada una de sus apariciones y entrevistas: «Soy una chica que ha conseguido lo que se ha propuesto y que ahora mismo puedo compaginar mi carrera como influencer con mi trabajo«, declara. Tiene mérito, porque es una incansable luchadora del reconocimiento de los derechos de las personas con discapacidad, y lo hace a través de predicar con el ejemplo.

Por tanto, sin duda, Patri es el mejor ejemplo de la plena integración de este colectivo en todas las áreas sociales, reivindicando la importancia de que las personas con síndrome de Down tengan la oportunidad de disfrutar de una vida plena y encontrar su espacio personal y profesional sin ser prejuzgados, intimidados o vigilados con una lupa. Este colectivo también siente, padece y sonríe. Ama y tiene derecho a ser amado. Porque «las personas piensan que el síndrome de Down es una condición que nos impide hacer las mismas cosas que personas que no lo tienen», estima Patri; sin embargo, también zanja este debate con rotundidad: «Pero queda muy claro que eso no es así«.






