Un accidente de parapente que le provocó una lesión medular parecía haber privado a Xiomara Santisteban (@xiomarasd) de disfrutar de la montaña y de las subidas al Cerro del Lucero, situado en la Sierra de Almijara, entre las provincias de Málaga y Granada. Sin embargo, esta joven lo ha podido volver a vivir gracias a las «personas adecuadas«.
Hoy, con 23 años, Xiomara ha podido reconciliarse con esa versión de ella misma que fue, tan aventurera como acostumbraba para subir montañas y perseguir amaneceres En 2023, un diagnóstico de lesión medular «le cambió la vida y desde entonces se mueve en silla de ruedas», indica Almudena Lisbona (@almudenalisbona).
Así mismo, la faceta montañera de esta joven malagueña le pedía volver a subir a la montaña donde fue tan feliz: el Cerro del Lucero. Gracias a los voluntarios de ‘Locos de la Colina‘, Xiomara regresó a ese pico para inhalar el aire más puro: «Subimos al ritmo de su corazón«.
Reconciliarse consigo misma tras una lesión medular
Todavía «con el corazón lleno» de todas las emociones que pudo vivir, el pasado 31 de mayo no fue un día cualquiera en la vida de Xiomara Santisteban: fue la fecha en la que volvió a coronar el Cerro del Lucero con una lesión medular.
«Con pasión y constancia, los sueños se hacen realidad«, reza una placa colocada en este pico de la Sierra de Almijara, en honor a la resiliencia y superación de Xiomara. Sin embargo, ese camino no podría haber sido posible sin la colaboración de ‘Locos de la Colina‘, que auparon a esta joven hacia su verdadero deseo.
Por tanto, volver a subir al Cerro del Lucero, empujada por más de sesenta corazones, permitió a Santisteban «reconciliarme con la versión de mí misma que creía que lo había perdido todo» y «sentir que las cosas que parecen imposibles a veces solo necesitan tiempo, ganas y a las personas adecuadas al lado«.
Del mismo modo, la lesión medular, con la que convive desde 2023 debido a un accidente de parapente, también le hizo ver «que la vida cambia de forma, pero no necesariamente se acaba». Y para ello hay que saber adaptarse a la situación y, especialmente, demostrar las ganas de vivir que ha enseñado Xiomara, rodeada de gente que le hace bien.
«Gracias a todas las personas que estuvieron allí y también a las que no pudieron acompañarme, pero estuvieron pendientes en todo momento; gracias por vuestro tiempo, vuestro esfuerzo, vuestro cansancio y vuestro cariño para que pudiera vivir algo tan bonito. Sois increíbles y siempre tendréis toda mi admiración«, ha agradecido esta malagueña.
Elegir seguir, incluso con miedo
El 30 de agosto de 2023, la vida de Xiomara parecía detenerse para siempre. Pero la propia vida demostró no conocer realmente a Xiomara. Aquel accidente mientras volaba en parapente le causó una lesión medular, pero le hizo entender que «no solo se vive una vez, si no que se vive todos los días y se muere uno».
Ahora, mediante redes sociales, esta joven comparte cómo ha sido -y está siendo- el proceso de recuperación y adaptación a una nueva vida que, lejos de volar, la vive en una silla de ruedas, pero con la inquebrantable sonrisa que ilumina más que el propio ‘Lucero’.
Pasó diez meses en el hospital. Perdió la movilidad y sensibilidad de cintura para abajo: «Mi mundo se vino abajo, apenas podía moverme. Sentía que mi cuerpo me había fallado, y con él, todas mis ilusiones y sueños. Me pasaba los días llorando, el dolor, el miedo y la tristeza eran mis compañeros constantes».
Con la incertidumbre de sentirse «atrapada en un cuerpo que no responde«, una parte de aquella Xiomara «se negaba a apagarse». Poco a poco, comenzó a «descubrir una fuerza en mí que no sabía que tenía, de respirar después de sentir que me ahogaba, de dormir después de vivir en el insomnio, de reír después de tener días grises y de volver después de haberme perdido«.
Y, sí: Xiomara ha vuelto para quedarse y para enseñar que la vida es una permanente «oportunidad de seguir creciendo y de encontrar más momentos de felicidad entre el caos«. Ella lo ha hecho.


