El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) da por abierta la puerta a un acuerdo con el PP sobre la reforma de las leyes de discapacidad y dependencia y espera que los populares la respalden en su tramitación en el Senado. Así lo ha expresado su presidente, Luis Cayo Pérez Bueno, en una entrevista concedida a Servimedia, en la que ha recordado que el partido se abstuvo en el Congreso pese a partir de posiciones de rechazo frontal y que sí votó a favor del real decreto ley que inyecta fondos en el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD).
El razonamiento del dirigente es tan político como pragmático: el Cermi quiere un canal estable con quien puede gobernar mañana.
«Es un partido de gobierno, que, antes o después, volverá al gobierno.»
«No sé si en solitario o en coalición, y al movimiento de la discapacidad nos interesa tener un diálogo y una interlocución fluida», ha admitido Pérez Bueno.
Dos votos distintos en apenas unos días
Preguntado por la política de los populares en materia de discapacidad, el presidente del Cermi ha preferido quedarse «con los hechos». Y los hechos, según su relato, son los dos pronunciamientos registrados en el Congreso: uno sobre el proyecto de ley de reforma y otro sobre el real decreto ley de financiación de la dependencia.
- Real decreto ley (financiación del SAAD): el PP votó a favor. Para Pérez Bueno, un movimiento «positivo» con el que el partido «también atendió a que este sistema necesita fondos».
- Proyecto de ley de reforma: el PP se abstuvo, un giro que el Cermi interpreta como un avance, dado que «sus posiciones iniciales eran de negación, eran negativas, de oposición total».
Es decir: la entidad no celebra un apoyo, sino la retirada de un bloqueo. «Conseguimos que se abstuviera, vamos a ver qué hace en el Senado», ha señalado.
La «infrafinanciación histórica» que arrastra la dependencia
El presidente del Cermi ha vinculado ese decreto a lo que describe como un problema estructural del sistema: una falta crónica de recursos. A su juicio, el texto volcaba «un dinero casi inédito, desconocido» en el SAAD, el sistema que financia y ordena las prestaciones y servicios para las personas en situación de dependencia.
Pérez Bueno se ha mostrado convencido de que existe una «infrafinanciación histórica» y de que «gran parte de los problemas que tiene, aparte del modelo de configuración, es de la falta recurrente de recursos». En términos llanos: aunque se reordene el modelo por ley, sin dinero suficiente las listas de espera y la cobertura real de las prestaciones seguirán siendo el cuello de botella del sistema, un asunto que ya ha marcado el debate sobre el reparto de fondos a las comunidades autónomas para la dependencia.
El Senado, última ventana de mejora
El Cermi da por hecho que el trámite en la Cámara Alta no será un simple paso administrativo. Todos los grupos tienen ya sus «propuestas de mejora», ha confirmado Pérez Bueno, que ha enviado comunicaciones a los ponentes para trasladar las cuestiones que la entidad considera pendientes.
La clave aritmética es evidente: el PP tiene mayoría absoluta en el Senado. De ahí que la organización aspire a que los populares no solo dejen pasar la ley, sino que la retoquen.
«Vamos a confiar en que puedan, al final, entrar en el acuerdo, incluso mejorando la ley a su paso por el Senado, donde tienen mayoría absoluta», ha apostillado. En su lectura, los discursos de los representantes del partido de Feijóo desde la tribuna del Congreso «no lo descartan, dan pie a ello».
Mejorar, no reescribir
Con todo, el Cermi ha querido marcar un límite claro al alcance de esos cambios. La entidad no busca abrir de nuevo el debate de fondo, sino recuperar en el Senado lo que se quedó fuera en el Congreso.
«No queremos que la ley sea reelaborada, sino que sea mejorada en alguna de las cuestiones que no han prosperado en el Congreso.»
Cabe recordar que el propio Cermi ha sido crítico con el resultado del texto en aspectos concretos, entre ellos el tratamiento del copago en la reforma, donde reprochó al Gobierno una falta de ambición. La próxima parada, por tanto, decide dos cosas a la vez: si la reforma sale con retoques y si el consenso se amplía a la principal fuerza de la oposición antes de la votación definitiva.




